“El Gobierno tomó la decisión de ampliarse a la ex Concertación, y ese es un error”

El
magallánico alcalde de Valparaíso y por mucho tiempo cercano al
presidente Gabriel Boric, Jorge Sharp, continúa criticando decisiones
gubernamentales.

Boric
junto a Sharp fueron parte del levantamiento del Frente Amplio y
prometían “competirles en todos los espacios a la Nueva Mayoría y a la
derecha”. Sharp y Boric fueron amigos desde la infancia en Punta Arenas.
Mantuvieron cercanía mientras uno se convertía en dirigente en la
Universidad Católica de Valparaíso y el otro en la Universidad de Chile.
Ambos contribuyeron a formar el Movimiento Autonomista, que más tarde
desembocaría en Convergencia Social, pero las diferencias políticas los
fueron alejando. El mayor de los quiebres, y que no se ha superado desde
entonces, es cuando firmó el acuerdo del 15 de noviembre de 2019 para
la nueva Constitución, ante lo cual Sharp dijo que era un pacto firmado
entre partidos, que excluía a la gente, abogando por una asamblea
constituyente. Y decidió renunciar al partido junto a 70 dirigentes.

Durante
las últimas semanas el alcalde magallánico de Valparaíso ha hecho duras
críticas a algunas gestiones y decisiones de Boric. En una entrevista
el fin de semana a diario El Mercurio, Sharp lamentó que Boric integrara
al Gobierno a partidos de la ex Concertación.

Usted dijo esta semana que decretar el estado de excepción de emergencia en la Macrozona Sur era un error estratégico, que se estaba haciendo la mismo que el Gobierno de Piñera y que era una decepción…

“No
soy mapuche, pero sí empatizo con las voces transversales de dicho
pueblo-nación que han planteado su completo rechazo a la decisión del
Gobierno durante esta semana. La solución para conflictos de larga data
como el del pueblo nación mapuche y el Estado chileno tiene como único
camino la instauración de un diálogo y una solución política. Hay
muchísimos liderazgos del pueblo mapuche que han señalado (el estado de
excepción) que ese no es el camino. Pienso que es un error que el
Gobierno está a tiempo de enmendar”.

El Gobierno dijo incluso desde la campaña que no aplicaría el estado de excepción de emergencia en La Araucanía. ¿Cómo explica este cambio de opinión?

“Creo
que el Gobierno busca atender un aspecto del conflicto chileno-mapuche
que es la dimensión de seguridad, y piensa que a través de este tipo de
medidas va a abordar problemáticas que son reales en la zona -como en
todo el país-; sin embargo, hay un adagio aplicable a todos los ámbitos
de la vida: cuando quieres obtener resultados distintos, tiene que hacer
las cosas distintas”.

El Gobierno impulsó el estado intermedio y luego lo desecha. Algo similar ocurrió con el quinto retiro, donde propuso uno acotado y se terminó rechazando. ¿Se parecen las dos situaciones?

“No
tengo dudas de la intención del Gobierno de ayudar a la gente y abordar
las dificultades que hoy viven por problemas de seguridad, económicos o
por la pandemia. Creo que el Gobierno intenta gobernar para la gente.
Mi diferencia con lo que ha hecho hasta ahora el Gobierno es que no
basta gobernar para la gente, hay que gobernar con la gente”.

A su juicio ¿eso está faltando?

“Creo
que hay una voluntad participativa que no es parte de la estrategia
central del Gobierno. Sí observo esa voluntad en algunos liderazgos del
Gobierno, como en la ministra de Cultura, en el ministro de Vivienda, el
de Obras Públicas, en el subsecretario de Prevención del Delito, que
han incorporado a su estrategia sectorial una mirada territorial donde
los municipios pueden jugar para canalizar la participación, un rol
fundamental”.

El
alcalde Sharp se detiene un momento y luego afirma: “Este Gobierno es
de los más atacados desde la vuelta a la democracia. Me refiero a la
incontinencia verbal de la derecha ultra. Esa derecha que está presente
transversalmente en partidos de Chile Vamos y que está en el Partido
Republicano. Habría que investigar su conexión con algunas acciones de
masas y acciones directas que han tenido lugar en las últimas semanas en
Chile, a propósito del bloqueo de rutas que hicieron grupos de
dirigentes de camioneros, porque no fueron todos los camioneros de
Chile”.

¿Cuánto
dificulta la gestión que el Ejecutivo gobierne con dos coaliciones? Por
un lado, Apruebo Dignidad, y por el otro, el socialismo democrático,
que incluye a partidos como el PS.

“Creo
que frente a la encrucijada de ampliar la base política y social el
Gobierno tomó la decisión de ampliarse a la ex Concertación, y creo que
ese es un error”.

¿Por qué?

“Porque es gobernar con personas que durante 30 años tuvieron su oportunidad de gobernar”.

¿Se debió privilegiar, por ejemplo, a movimientos ciudadanos? En La Convención hay un grupo importante de movimientos.

“Sin
duda. Luego de esas elecciones, hacia el mundo institucional irrumpen
actores que habían estado excluidos de la política. Posibilidad de
ampliación hacia otras sensibilidades, movimientos políticos y sociales
que no fueran Apruebo Dignidad existían”.

A su juicio, ¿se complica que el Partido Socialista o el PPD, que gobernaron con la Concertación, estén en la gestión?

“El
Gobierno optó por este camino. Habrá que ver si dicho camino da
resultado o no. Por tanto, prefiero, antes de hacer un juicio de valor
categórico, esperar lo que sucede. Pero es evidente que el Gobierno tomó
un camino, y que es hallarse con la ex Concertación. Todas las
incorporaciones a los equipos ministeriales son muy coherentes con esa
decisión estratégica”.

¿Cree que fue un signo de debilidad abrazarse a figuras de una coalición que habían criticado tanto tiempo?

“Mire,
voy a tratar de responder su pregunta a partir de lo que uno puede ver
de las opiniones que algunos ministros, como el ministro Jackson, han
tenido sobre esta alianza. Se ha señalado que tenía como sentido
construir una mayoría robusta en lo legislativo. Es algo que está por
verse. A propósito de lo que tuvo lugar en el quinto retiro, tanto el
acotado como el no acotado, pareciera ser que eso no es así. Es una
apuesta, no estoy de acuerdo con esa apuesta, y sé que mucha gente que
votó por Boric no está de acuerdo. Puede ser que la estrategia dé
resultados. El tema es que una agenda de cambios tan importante y
profunda como la que demanda el país, en derechos sociales, seguridad,
territorios, requiere ser empujada por los actores que creen en esas
transformaciones, y los actores que cre
en en esas transformaciones no están en las cúpulas de la ex Concertación”.

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