El municipio de Punta Arenas, al igual que centenares de otros en el
resto del país, ha dispuesto de decenas de espacios en calle y avenidas,
especialmente en lugares céntricos, para que sean utilizados por esas personas.
Sin embargo, otros conductores, que no tienen problemas físicos, pero que
tratan de evitar el pago del valor de las tarjetas de estacionamiento comunes y
corrientes, no respetan ese derecho de las personas discapacitadas y, sin
ningún tipo de objeción de conciencia, estacionan sus autos o sus camionetas y
hasta motocicletas, en los espacios ya reservados para quienes sí tienen problemas
de discapacidad.
Los lugares más mal utilizados son los que están, por ejemplo, en
Lautaro Navarro con José Menéndez y en la calle Jorge Montt.
Se afirma que los estacionamientos en el centro son escasos, que son
pocos los discapacitados que utilizan los espacios reservados para ellos y sus
vehículos, pero no son argumentos suficientemente válidos.
La credencial de discapacitado, que debe ser otorgada por el ente
fiscal pertinente, y la obligatoria “Cruz de Malta” que distingue a los
vehículos que estas personas ocupan debiera ser controlada por los inspectores
municipales, de suyo escasos y con tareas muy concretas por cumplir.
Diario El Pingüino sorprendió a uno de los infractores en la mañana de
ayer, estacionado en Lautaro Navarro con José Menéndez y el coche fue
fotografiado. Otro conductor, de un taxi, permaneció en el límite del
estacionamiento para discapacitados demarcado en calle Pedro Montt, a escasa
distancia de la Plaza de Armas, pero ambos dejaron libre y despejado parte de los estacionamientos
claramente señalizados.
Otro tanto, pero en escala mayor, se registra en los estacionamientos
para discapacitados y mujeres embarazadas, demarcados en el recinto de la zona
franca, siendo los conductores transandinos quienes menos los respetan (no se
les exige la documentación que los acredite como discapacitados y menos, que
sus coches lleven la “Cruz de Malta”) y se estacionan sin problemas. Eso sí,
los estacionamientos reservados para las embarazadas y los discapacitados son,
casi siempre, pero no siempre, respetados en los estacionamientos de los
supermercados.
Claro que hay “situaciones límites” con la embarazadas ya que, según
contó uno de los guardias de un supermercado que atendió el reclamo de una
mujer que denotaba claramente varios meses de embarazo porque otra mujer “que
parecía una Barbie” le ganó el derecho a estacionar en el sitio demarcado para
futuras mamitas. El guardia le hizo presente la situación y ella, con una
sonrisa, le hizo saber que “tenía media hora de embarazo” porque 30 minutos
antes se lo había confirmado su ginecólogo: la primera mujer y el guardia
quedaron mudos y no fueron capaces de
volver a increparla y la muy reciente embarazada partió a comprar).
Es una mala costumbre de algunos automovilistas, pero hay que respetar
los estacionamientos reservados para las personas discapacitadas, como siempre
ocurre con los que están en el costado oriente de la Plaza de Armas: ¿será
porque están a corta distancia del edificio municipal y porque por allí es
frecuente la presencia de los inspectores municipales con cámara fotográfica
(la llaman “la acusete”) y libreta de notificaciones al Juzgado de Policía Local en mano?