El Pasaje Ñandú se ha convertido en un vertedero clandestino

El sector cercano a las poblaciones “El Pingüino” y “Loteo del Mar” ha llegado a ser un barrio tranquilo, urbanizado y ha dejado atrás una serie de problemas que lo estigmatizaron en el pasado y hoy está calificado como “un buen barrio”.

Habitado por personas de trabajo, esforzadas, este lugar ha visto como muchos de esos residentes levantaron sus viviendas “a pulso” y, después, con tanto o mayor trabajo las arreglaron como ellos querían para acoger sus sueños y sus familias.

Sin embargo, elementos que merecen el reproche generalizado de esas poblaciones y de otras que también están cercanas, como “Carlos Ibañez” y “Nueva Independencia”, e incluso “Juan Pablo Segundo”, han alterado sobremanera el paisaje urbano.

El pasaje “Ñandú”, entre las calles Pedro Bórquez y la prolongación de calle Carrera Pinto, hacia el cerro, ha vuelto a ser un vertedero clandestino de basuras y desperdicios.

En efecto: en unos doscientos metros de largo y otros sesenta de ancho, una especie de sitio eriazo, que parece una pequeña quebrada, contiene vehículos chatarrizados, restos de juegos de living, sillones rotos, basura electrodoméstica, vestuario podrido, colchones en desuso y restos de madera de todo tipo.

Además, es posible ver la gran cantidad de latas y latones, neumáticos en desuso, restos de productos del mar y otras basuras que sirven de alimentación y de refugio a una cantidad indeterminada de roedores, con todo el peligro sanitario que implica la presencia de esos animales cerca de las viviendas casi aledañas y el riesgo de ataque de los perros sin amos responsables que también se refugian en el basural.

Los irresponsables, que han creado ese vertedero clandestino de basura y desperdicios, aprovechan las horas de la noche y de la madrugada para cometer sus fechorías, las cuales perjudican a todos los residentes del sector.
Una dueña de casa que los sorprendió al regreso de su trabajo en una planta pesquera, se atrevió a encarar a los tres ocupantes de una camioneta de color azul, sin placa patente, los que tiraban basura en el Pasaje, cerca de Carrera Pinto.

La mujer los increpó, pero debió correr cerro arriba para escapar de una segura paliza, porque los sujetos quisieron alcanzarla, premunidos de palos y hasta le lanzaron piedras y profirieron insultos de grueso calibre: hasta ahora esa mujer se abstiene de cruzar tarde en dirección a su casa por temor a encontrarse con esos sujetos o con otros que van a ejecutar la repudiable tarea de ensuciar aún más el sector del Pasaje Ñandú.
“Es puro vandalismo e irresponsabilidad porque si se atrasan en sacar la basura cuando pasa el camión, que lo esperen o que hagan un esfuerzo y gestionen ayuda para ir a botar esa basura donde corresponde, pero que dejen de ensuciar el pasaje, es una vergüenza para todos”, explicó y se quejó María Valdebenito, quien reside en las inmediaciones.

Por ahora, la situación de mantiene sin variaciones, aunque se espera un operativo de limpieza con personal y medios de la Dirección de Aseo y Ornato y el apoyo de la empresa que se adjudicó la licitación de la basura en Punta Arenas.
Sin embargo, habrá que esperar que el basural clandestino no siga creciendo.

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