El preocupante mal estado de algunas obras urbanas de Punta Arenas

Las obras que ejecutan los distintos gobiernos que han administrado el poder en nuestro país son financiadas por todos quienes pagamos impuestos.

Y este pago de tributos se inicia desde el momento mismo en que se compra algún producto, como un kilo de pan, cuando se enciende la luz eléctrica, se abre la llave del agua potable, se toma desayuno o se solicita algún servicio, en cualquier parte de nuestra geografía, tan especial en Magallanes.

Las obras construidas se pueden apreciar en los centros urbanos, en las comunas rurales o en las rutas que cruzan y recruzan nuestra región y eso debiera alegrarnos a todos ya que evidencia progreso.
Sin embargo, cuando se hurga un  poco más profundamente y se empieza a descubrir el monto de los recursos utilizados, quizás nuestra actitud pudiese cambiar.

Cuentas tristes

Al caminar por la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero, donde se invirtieron varios miles de millones de pesos, puede apreciarse el deterioro de las baldosas, de las escalinatas del monumento al descubridor del Estrecho que lleva su nombre y la falta de agua en una fuente que alguna vez funcionó como tal, debido, se afirma, a la acción irresponsables de quienes iban a pedalear o hacer piruetas con sus patinetas.

Y si de miles de millones de pesos mal gastados se trata, es bueno observar que unas doscientas bancas de madera y medio centenar de basureros, instalados en pleno centro de la ciudad, las utiliza muy poca gente.
A esto hay que agregarle el lamentable estado en que se encuentran muchos de los cinco mil metros de aceras reparadas por unos 2 mil 782 millones de pesos.

Multicanchas

Hay áreas verdes que apenas se cuidan. Por ejemplo, las multicanchas de Avenida España, de Costanera del Río, de Avenida Alessandri, de la población Ríos Patagónicos o de la población Barceló Liraque, construidas a millonario costo y que son utilizadas por pocos jóvenes durante el día. Pero cuando se abaten las sombras de la noche, se transforman en sitios de reunión de personas que ingieren bebidas alcohólicas en abundancia y hasta el amanecer, que comparten uno que otro “porro” y que, en algunas ocasiones, terminan protagonizando riñas de lamentables consecuencias.

Aporte mal aprovechado
Tampoco se aprovechan, en forma adecuada, los aportes de empresas privadas a la actividad deportiva. Es cosa de ir y apreciar las condiciones en que se encuentran las pistas puestas a disposición de los “bikers”, en Angamos con Avenida España, para constatar que, así como están, los ciclistas deberán esperar a que el clima mejore y las aguas acumuladas se evaporen de una vez.

Los anti refugios
Y qué decir de los refugios para peatones que se instalaron, a razón de veinte millones de pesos cada uno, en los paraderos de la locomoción colectiva, desde la población Fitz Roy hasta el Hospital Clínico, con avenida Los Flamencos, pasando por Playa Norte (allí sí están bien cuidados porque fueron construidos con material muy sólido). Y los que están en las inmediaciones del campus universitario, que incluye a la UMAG y a Inacap.
La pregunta que sigue pendiente es: ¿cada uno de esos refugios tendrá, efectivamente, un costo de veinte millones de pesos cada uno?

Otras huellas

Otro hecho que llama la atención es el abandono del edificio donde funcionara el Hospital Regional y de otro recinto de los servicios de Salud, situado en Chiloé con José Menéndez. A esto se le suman los innumerables edificios y locales de la administración pública que se arriendan, con alto canon, a numerosos particulares.
Y agreguese a ello, las veces que hubo que levantar el concreto del pavimento de la calle 21 de Mayo, entre Independencia y Balmaceda  la cantidad de metros lineales de veredas multicolores por reparar, después de los trabajos de recuperación del patrimonio arquitectónico y urbanístico de la histórica calle Lautaro Navarro, desde Colón al sur.

Obras
Obras son amores y no buenas razones, pero cuando los recursos son escasos y las necesidades muchas, la más elemental de las reglas de la administración económica indica que hay que priorizar en qué se gastará la plata disponible.

Y a la luz de lo que puede apreciarse en Punta Arenas, parece que hubo y hay necesidades más urgentes que esperan ser consideradas en la lista de prioridades de la inversión de las platas que aportamos todos los contribuyentes al progreso de Punta Arenas, de Magallanes y de Chile.

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