“Hace dos años este lugar no tenía nada, hoy lo tiene todo”. Así parte su introducción del lugar Juan Carlos Gibbons, sicólogo de la Unión Nacional de Padres y Amigos de Personas con Discapacidad Mental (Unpade).
Él está a cargo de este proyecto que busca generar un modelo de negocio distinto al que estamos acostumbrados. En conjunto con las 24 personas matriculadas en esta institución, se han dedicado a transformar el lugar en una plantación de diferentes productos, como frutillas, mermeladas, lechugas, etc., en un terreno donde hace dos años no había ninguna planta.
Todo esto nace con el fin de poder incluir a las personas con discapacidad en la sociedad. Y para hacerlo, crearon una cooperativa que busca vender estos negocios, pero con la ayuda de colaboradores externos, ya sean de universidades, colegios, empresas, etc. Y en un largo plazo, aumentar la rentabilidad de los jóvenes equivalente a tres veces el monto de la pensión solidaria a la que acceden como ingreso único en la actualidad.
“Este es un proyecto financiado por Corfo que consiste en la generación de una unidad de negocio para personas con discapacidad moderada y severa. El problema consiste en que personas de estos rangos no tienen inclusión en el mundo laboral ni en el mundo social. Lo que hemos apostado es que sí es posible crear un espacio de negocio con ellos. Pero no es factible hacerlo solo con ellos, si no que necesitamos colaboradores de otras partes, como colegios, universidades, empresas, etc. Y aquí trabajan los jóvenes de acá con las personas de afuera. Ellos no vienen hacernos una pega, si no que trabajamos de forma colaborativa, con el fin de un objetivo, que es conocernos y ayudarnos a crecer como personas”, explica Gibbons.
Modelo exitoso
Para el director regional de Corfo, Marcelo Canobra, este tipo de modelo puede ser exitoso en el futuro.
“Este proyecto fue seleccionado por Innova Social y fue uno de los que tuvo más puntaje. Hoy estamos viendo el resultado de dos años de trabajo. El presupuesto que entregó Corfo fue de 24 millones de pesos que se ha plasmado en una serie de obras. Y en un tipo de gestión que va a permitir que esto se sustente en el tiempo y se pueda replicar en otras partes. Y el hecho que permita integrar gente de acá con personas externas donde se logra generar una empatía que no hemos visto en otras partes. Y creo que ha sido un éxito y quiero que podamos avanzar a una segunda etapa donde podamos colaborar nuevamente con ellos”, señala Canobra.
Herencia
Con este apoyo que recibido, Gibbons espera que este tipo de negocios pueda replicarse en el resto del país.
Mientras que la seremi de Economía, Natalia Easton, aplaudió el progreso que se ha hecho en dos años. “Es un orgullo de poder venir después de dos años de lanzar este proyecto, y comprobar cómo estaba el lugar cuando recién se estaba iniciando todo. Y hoy vemos los resultados maravillosos de un proyecto que busca dejar una herencia a la Región de Magallanes. Su modelo de gestión es único, ya que está enfocado en personas que tienen discapacidades moderadas y severas, que tienen un tremendo espacio de trabajo que les está dando oportunidades que en otro lugar no tendrían”, dice.
“Hemos aprendido a crear un modelo de trabajo que sea replicable en el resto del país. Nuestro foco es distinto. Nos importa que aquí las personas se motiven, interactúen y generen un valor más allá de lo material, y en último lugar, está el fin lucrativo de las plantaciones. Y tal vez es un poco loco pensar ser productivo de esta forma, pero nos hemos dado cuenta de que es posible y que hay mucha gente que le interesa colaborar con nosotros”, concluye.