El silencioso trabajo de integración que realiza el Centro de Capacitación Laboral

Que la gran mayoría de sus estudiantes diagnosticados con algún grado de discapacidad intelectual se conviertan en autovalentes. Ese es el objetivo de los profesionales que conforman el Centro de Capacitación Laboral (CCL) de Punta Arenas.

En este recinto educativo, los 51 alumnos reciben el apoyo para fortalecimiento en las áreas: física motor, artística, cognitivo emocional (en los niveles 1 y 2, que son los casos más severos). Mientras que, los de tercer grado obtienen acompañamiento vocacional, en caso que sean considerados para alguna práctica profesional.
Sánchez & Sánchez, Marangunic, una peluquería y una panadería del Barrio Prat, son algunas de las empresas que han abierto las puertas a los estudiantes que egresan, dándole una oportunidad de trabajo.

“La mayoría de los chicos termina trabajando en esos centros de práctica porque desarrollan un buen trabajo. En otras ocasiones no. Pero sí la gran mayoría queda trabajando porque demuestran la capacidad para hacerlo” explicó Sandra Gallegos, jefa de la Unidad Técnica Pedagógica.

A los estudiantes que deseen ingresar al CCL se les realiza una pasantía durante una semana o dos, donde ellos comparten en uno de los niveles educativos y, luego, se le consulta si le gusta o no el sistema del recinto. Posteriormente, se efectúa la matrícula.

Paola Yáñez, es la inspectora del recinto educativo desde el 2014, pero entró el 2005 a través de un proyecto deportivo con discapacidad.

“La evolución es increíble. Ellos pasan alrededor de 10 años, entonces los ves niños y después como adultos responsables capaces de hacer labores, de trabajar, de ganar su dinero, de aportar en el hogar”, resaltó.

Matrículas abiertas
El CCL que es administrado por el SLEP Magallanes, recibe a estudiantes desde los 13 años hasta los 26. Por lo general, son aquellos que egresaron de la Escuela Rotario Paul Harris y otros de establecimientos públicos y subvencionados que no recibieron un buen trato por sus comunidades educativas que, en su gran mayoría, recibieron discriminación por sus habilidades o personalidad. Este recinto cuenta con capacidad para recibir a niños y jóvenes con algún diagnóstico de dificultad intelectual.

Se requiere un certificado de discapacidad dada por un médico y cédula de identidad del estudiante.

Más de 30 años de autogestión
En los pasillos, sus funcionarios destacaron que este  recinto educativo se ha sostenido gracias al aporte de sus profesionales, quienes con el anterior sostenedor debían financiar insumos, gestionar bienes materiales e, incluso, recaudar recursos para el pago de la cuenta del teléfono del CCL.

Esta es la realidad de un establecimiento que el próximo 16 abril cumplirá 32 años de funcionamiento.

¿Qué es el decreto 87 del Mineduc?

Difundido el 5 de marzo de 1990, la norma brinda servicios educativos especiales a niños y jóvenes con deficiencia mental en grados: leve, moderada o severa, con el propósito de favorecer su desarrollo integral y adapatación con su entorno.
Al igual que el CCL, este tipo de establecimientos se rige por un plan de estudios descrito en este decreto.
En el nivel Laboral se tienen por objetivo favorecer la adquisición de aprendizajes que posibiliten el desempeño del joven en una futura oportunidad de empleo.

Las áreas y sus objetivos
-Físico Motor: realizar actividades de psicomotricidad, educación física y deporte
-Artística: desarrollo de creativa a través de la expresión corporal, plástica y musical.
-Cognitiva: estimular procesos que favorezcan el dominio de la comunicación.
-Social: fomentar valores, actitudes y normas que permitan desenvolverse en su entorno socio-cultural.
-Laboral: potenciar destrezas y habilidades para la ejecución de tareas que puedan ser aplicadas en una jornada de trabajo.

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