El silente trabajo que realiza la única escuela especial pública de Última Esperanza

Un
total de 26 alumnos conforman la matrícula del único recinto educativo
público de la Provincia de Última Esperanza que imparte educación
especial a niños y jóvenes que lo requieren, bajo la administración del
SLEP de Magallanes.

“Tenemos
estudiantes con diferentes características individuales, pero la
verdad, es un trabajo que es, un bálsamo para el alma”, expresó Verónica
Vidal, directora del establecimiento.


La
jornada inicia a las 9 de la mañana y se extiende hasta las 16 horas. A
su vez, la profesional comentó que se imparten tres niveles laborales:
de cultivo, de cocina y de artesanía, dirigidos a mayores de 14 años y
hasta los 26 años. De igual manera, hay “un curso, un combinado de
primer y segundo básico y un quinto básico, que trabajan con el decreto
83, con la malla curricular común del Ministerio de Educación”, agregó.

En
el aula, cada nivel trabaja con educador diferencial, un asistente de
aula y, además, un equipo multidisciplinario conformado por un terapeuta
ocupacional, un kinesiólogo, una psicóloga, una fonoaudióloga, e
incluso, un ingeniero agropecuario que desarrolla los talleres de
cultivo.


Profunda reflexión

Los
estudiantes, quienes cuentan con diagnóstico de discapacidad
intelectual, solo pueden permanecer en este establecimiento hasta sus 26
años, con el objetivo de desenvolver diversas habilidades. Sin embargo,
la directora de la escuela planteó una importante preocupación respecto
del quehacer de los jóvenes en su adultez.


“Una
de las deudas, como Estado de Chile, tiene que ver con generar talleres
o instancias, en las que ellos (estudiantes) puedan participar, una vez
cumplido los 26 años, que es cuando egresan de la escuela especial. Ese
es el tema que nos preocupa, creo que hemos cubierto muchas necesidades
dentro del establecimiento”, concluyó la directora.


Reconocimiento

Si
bien reconoce que siempre ha existido una preocupación de parte de las
autoridades en el funcionamiento de las escuelas. La profesional a cargo
del establecimiento destacó el apoyo por parte del SLEP, con la entrega
de materiales para el trabajo diario y “a lo pendiente que han estado
de nosotros. Porque, a nivel nacional, la educación especial viene
siendo como el pariente pobre de la educación. No tenemos Ley SEP y
tenemos poquitos recursos en todas las áreas”, lamentó.


De
parte del servicio educativo, el recinto educativo ha recibido insumos
para el trabajo de los docentes en el aula, también la adquisición de
una grúa para el traslado de pacientes que sirve para estudiantes
adultos y que brinda una gran ayuda para los funcionarios.

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