Un
emotivo y multitudinario adiós se le brindó ayer al destacado
empresario magallánico Dwarkadas Nandwani, quien falleció el sábado a
los 91 años.
La
ceremonia se realizó en Templo Hindú, ubicado en 21 de Mayo con
costanera, en participe de la despedida con los ritos pertenecientes a
la religión Hindú. Posteriormente, el cuerpo fue llevado hasta el
Cementerio Municipal de Punta Arenas, en donde quienes lo conocían le
brindaron el último adiós.
Quienes
estuvieron presente destacaron la sabiduría de Dwarkadas Nandwani, en
tanto, su hijo, Sergio Nandwani, señaló que su padre “fue un gran
hombre, un buen padre y un gran líder. Se nos acaba de ir un gran líder,
no solo un dolor para la familia, sino que también para la región”.
¿Quién fue?
La
historia de la familia Nandwani en Chile tiene larga data. El padre de
Dwarkadas, Bhojraj Hotchand Nandwani, arribó a principios de siglo 20 a
la ciudad con tan solo 16 años para trabajar en un negocio de
importación que llevaba un conocido suyo, Haroomal. Era una apuesta
arriesgada sin éxito asegurado. Trabajó duro hasta la muerte, en 1912,
que tuvo Haroomal en la India. Tras indagaciones de la viuda del
empresario, la familia decidió que Bhojraj Nandwani era apto para seguir
a cargo del negocio, transformándose en el nuevo dueño.
Bhojraj
realizaba constantes viajes entre Punta Arenas y la India para traer a
la ciudad austral mercancías de oriente. Por aquel entonces los viajes
duraban alrededor de tres meses, lo que llevaba a Bhojraj a pasar la
mitad del año viajando por los océanos y el resto de su tiempo se
dividía entre Chile e India. Hacia la década de los 30, los conflictos
bélicos del Mundo ya se hacían sentir y los viajes eran cada vez más
complicados de realizar, hasta que la guerra estalló y Bhojraj se vio
obligado a permanecer en la India junto a su mujer y familia por más de
diez años.
Por
la década de los 50, fue el turno de Dwarkadas, quien quiso seguir los
pasos de su padre y aventurarse a tierras australes para continuar
generado riquezas. Sin embargo, dado que Bhojraj no había podido viajar
desde 1936 producto de la guerra y sus estragos, se encontró con la mala
noticia de un negocio arruinado. La perseverancia y la confianza que su
padre había construido con sus antiguos contactos le permitieron a
Dwarkadas volver a traer productos de todo el Mundo.
Tras años de trabajo duro, Dwarkadas pudo regresar a la India en 1957 para buscar a su
esposa, Mohini, quien se mostraba animosa de acompañarlo hacia la
región austral. Así, la pareja se instaló a vivir en la casa que
residirían el resto de su vida para formar una familia y tener las
primeras generaciones de Nandwani nacidas en Chile.
En
1964, viajó Bhojraj por última vez a Chile con el objetivo de entregar
oficialmente la empresa a sus hijos. El negocio pasó a llamarse Nandwani
Hermanos y gozan desde entonces de un éxito construido en base a
sacrificio y esfuerzo y que en el caso de Dwarkadas Nandwani dejó una
profunda huella en nuestra región.