Hace
más de cuatro años los padres de Giselle Andrade, quien actualmente
tiene 17 años, tuvieron que vender todas sus pertenencias para costear
el trasplante de médula ósea de su hija. Apoyados por el Gobierno
Regional, Giselle fue sometida al trasplante y tratamientos. Sin
embargo, esa ayuda no fue suficiente para cubrir los otros gastos en que
ha incurrido la familia de la joven.
En
el año 2014 los padres de Giselle sospecharon que podía tener alguna
enfermedad compleja, “mi hija sangraba por la nariz por cualquier cosa,
en las mañanas se despertaba y sangraba, fue algo alarmante, también
cuando llegaba del colegio tenía el cuerpo morado y me pareció muy
extraño, pensábamos que podía ser que la estaban agrediendo, pero cuando
la llevamos al médico y le realizaron los exámenes, nuestras vidas
cambiaron”, relató Lilian Anabalón, madre de Giselle.
En
septiembre del año 2017 la joven magallánica fue trasplantada en el
Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna, en Santiago, y hasta el momento todo
indicaba que iba bien, sin embargo al hacerle algunos exámenes, los
doctores se percataron de que Giselle tenía un virus, que según su madre
le está “comiendo “ la médula trasplantada.
Giselle
ha estado por varias semanas internada en la Unidad de Cuidados
Intensivos (UCI) del Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna recibiendo un
medicamento llamado “Flebogamma”.
La adolescente ha recibido varias
dosis para eliminar el virus que tiene alojado en el cuerpo y su madre
relató que “hemos recibido noticias malas y noticias buenas, las
plaquetas y el colesterol le subieron a 124, sin embargo el azúcar le
subió de manera muy violenta, además tienen que seguir inyectándole el
tratamiento, porque no ha salido el virus que tiene, le han puesto
muchas dosis y aún no sale del todo”.
Momentos de angustia vive la madre de Giselle, cuando la joven comenta que ya no quiere
seguir con el tratamiento. “Mi niña ya no quiere seguir con el
tratamiento, se encuentra muy triste y decaída por todo lo que ha
pasado, no quiere seguir hospitalizada. Yo la entiendo, ha sufrido
mucho.
Los doctores me dicen
que es normal que se encuentre en ese estado, es común que tenga miedo,
porque es una niña. Ellos entienden que las dos no queremos estar acá,
sin embargo, le recuerdo siempre que pronto va a salir el virus y que
todo va a estar bien”, explicó.
“Como madre no pierdo las esperanzas, además no las voy
a perder nunca. Yo también me bajoneo por todo lo que ha pasado mi
hija, yo he estado desde el primer día junto a ella y siempre lo voy a
estar. He tenido que ir al sicólogo, porque la situación es bastante fuerte y uno tiene que recibir ayuda de un especialista cuando se encuentra en esta situación. Como madre de Giselle siempre voy a estar a su lado y nunca voy a perder las esperanzas”, expresó.