El representante local de la fundación, se
mostró preocupado por los indicadores que señalan que en la región austral, la
pobreza extrema creció un 3,2%.
“Si bien la nueva metodología utilizada en el
estudio es un avance, queda mucho por hacer todavía”.
El Hogar de Cristo recibió con preocupación
los indicadores donde si bien, se arroja
una disminución de la pobreza en Chile, todavía existe un 20,4 por ciento de
pobres.
“Nos hemos dado cuenta que nuestra población
vive bajo diversas formas el flagelo de la pobreza. Esto nos impulsa a seguir
trabajando en pos de generar políticas sociales que le entreguen soluciones
efectivas a aquellos que hoy viven bajo estas circunstancias”, afirmó el
director ejecutivo de la fundación en Magallanes, Mario Oyarzún.
Comentó que en la región, “si bien es cierto la pobreza disminuyó,
respecto de la encuesta anterior que era de un 7 por ciento, ahora hay un 5,6,
pero lo inquietante y preocupante es que la pobreza extrema aumentó de un 1,6
por ciento a un 3,2, es decir aquí en Magallanes, los pobres están siendo cada
vez más pobres y eso es inaceptable”.
Si bien el directivo reconoce la nueva
metodología de medición, donde “antes
era per cápita, ahora se calcula confrontando el número de integrantes
del hogar, las causas son difíciles de
explicar, mayores estudios en la región no existen, solo lo que dice la Casen a
nivel nacional. Es por eso que decimos que habría que mejorar la calidad de los
indicadores”.
Para Oyarzún hace falta “hilar mucho más
fino” para poder entender las causas de las cifras locales. “Estamos bien como región, disminuimos la pobreza
pero subimos la pobreza extrema, ¿por qué? Esa es la gran pregunta”, manifestó.
El otro fenómeno que es igual de preocupante,
es la desigualdad, así lo señaló la propia ministra de Desarrollo Social y así
lo consignó la fundación.
Oyarzún manifestó que “seguimos siendo un
país donde la desigualdad no tiene variación. Si comparamos los indicadores de
2006 a la fecha, están prácticamente iguales y esto ha sido parte del llamado
de atención incluso de organismos internacionales como la OCDE”
No obstante, Oyarzún no sólo hace hincapié en
el rol que juegan las autoridades en el combate diario de este flagelo: parte
importante de la batalla, dice, está en
manos de la ciudadanía misma.