Un correo
electrónico fue el que, al medio día de ayer, anunció a los trabajadores,
profesionales y dirigentes gremiales de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP)
de Magallanes de un proceso de reestructuración que había generado despidos.
La remitente fue,
precisamente, una de las personas desvinculadas: Elena Blackood, quien se
desempeñaba como subgerente de Soporte Operacional. Deseó éxito a sus
compañeros y manifestó que se iba con el sentimiento del deber cumplido.
Hasta la llegada
de ese correo electrónico, el Sindicato de Profesionales de la estatal no sabía
que existiera un proceso de reestructuración, que fue confirmado, más tarde en
un comunicado enviado desde la gerencia. En él, la petrolera manifestaba que
había producido “una reestructuración en algunas de sus unidades en Magallanes,
que involucra la fusión de algunas de sus divisiones y la simplificación de
otras. Estos cambios involucran nuevos desafíos para algunos de sus cargos
ejecutivos y el cese de funciones de tres profesionales de larga trayectoria en
la empresa, a quienes se les agradece la entrega y el trabajo durante su
permanencia en la organización”.
Detrás de la
decisión, según el documento, estaba “un criterio de estricta eficiencia y con
el objetivo de optimizar su estructura para abordar los importantes desafíos
que tiene contemplados en su Plan Estratégico 2014-2025”.
Además de
Blackwood, fueron removidos el director de Integridad Operacional, Héctor
Pérez, y el jefe del Departamento de Ingeniería, Ernesto Matta.