Karoline Mayer, llegó a Chile desde Alemania en 1969 y desde se ha dedicado a apoyar a los más pobres desde su rol de monja. Salud y educación han sido sus dos grandes frentes para cumplir este acometido.
En más de 40 años de trabajo ha creado centros de salud para atender a los más necesitados, al igual que jardines infantiles y una escuela de formación profesional en oficios. Todo a través de la fundación Cristo Vive, la cual preside.
Además de esto, se le conoce popularmente por haber sido una fiel activista de la resistencia contra la dictadura de Augusto Pinochet, período en el cual ayudó a muchos opositores al régimen a salir del país e incluso una vez fue arrestada.
Con el mismo paso incansable que ha marcado su historia, hoy pisa Punta Arenas, en el marco del II Seminario de Educación Técnica para el Desarrollo, organizado por CPC Magallanes y ONG Canales, que se realizará hoy.
“Lo que estoy buscando es que las personas comprendan que lo que nos hace falta en nuestro país es la formación profesional en oficio, desde el colegio y que el alumno que estudie esto termine con un título del Estado, del ministerio como profesional de oficio”, postula la religiosa.
-¿Cuál es la diferencia con los estudios técnicos profesionales?
“Los colegios técnicos profesionales, tienen más teoría, también algo manual, pero mas teoría y tecnología. Queremos que se atrevan a hablar de oficio, trabajo con las manos. Es como tocar el piano, con saber las notas no es suficiente. Eso también significa dignificar el trabajo y la remuneración. Todo país necesita estos profesionales en el oficio”.
¿Por qué cree que en Chile se le da tanta importancia a las carreras profesionales, sobre todo las tradicionales, en comparación a los oficios como los que usted menciona?
“Yo creo que históricamente siempre se ha mirado en menos el trabajo manual. En nuestro país, desde la colonia a las personas que trabajan con las manos son suches, clases inferiores, mal mirados y mal pagados. El pueblo lo permitió. Cuando el pueblo se empezó a organizar mas en los sindicatos, en algún momento fueron muy reprimidos. Esa mentalidad tenemos que cambiarla. Estamos realmente en la Edad Media en cuanto a educación, que arriba están los reyes y abajo los súbditos que no son nada. Ese tiempo ya pasó”.
La “Hermana Carolina”, como también se le conoce, habla fuerte y claro cuando se trata de educación y de lo que no le gusta de ella en Chile. Junto con su atuendo de siempre, su blusa blanca, un jumper azul marino y una cruz de metal que cuelga de su cuello, lleva consigo una chapita donde se lee la palabra “lucro” con un gran diagonal roja sobre ella, en señal de desacuerdo.
“Puedo decir con mucho dolor que viví la destrucción de la educación chilena en los años de la dictadura, primero con el cierre del pedagógico y las escuelas normales. A esto se agrega que se privatizó la educación y es una barbaridad. Uno de los bienes más preciados de un país, se entrega en manos de personas que pueden hacer lucro, es para llorar. Es falta de ética y moral. He conocido experiencias muy escandalosas, cómo han hehco lucro en las escuelas a costa de los niños pobres, que espero ahora podamos superar”.
¿Cómo cataloga la reforma educacional?
“Entiendo que es un reforma muy difícil, tiene una complejidad muy alta, pero creo que está bien como un primer paso”.
¿Cree que está bien que se parta con estos tres enunciados: fin al lucro, copago y selección? Porque muchas personas critican que se debería partir por la calidad…
“Justamente los que destruyeron la calidad hablan ahora de calidad. No se puede hablar de calidad si le quitaste todo el financiamiento, con 40 mil pesos por alumno. Indignados tenemos que estar, es una sinverguenzura lo que han hecho. Me da pena, me da vergüenza por los colegios que cobran 300 mil pesos y más. Cómo van a mirar al vecino por el que fueron invertidos 40 mil pesos. Creo que como iglesia deberíamos transparentar los costos de la educación. Es inmoral el lucro, no puedo aceptarlo. El país necesita invertir, la educación no es un gasto social, es una inversión social, para construir”.