A
la medianoche de este sábado, casi todo Chile retrocederá los relojes
en 60 minutos, solo la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena
mantendrá el horario de verano.
La
decisión fue adoptada el año 2017 por los habitantes de nuestra región.
La razón principal que salió a flote aquella vez fue “aprovechar de
mejor forma la luz solar durante el día”.
Para
muchas personas el cambio no significa algo muy grande, sin embargo,
existen evidencias de lo bueno y de lo malo que trae consigo esta
modificación al huso horario en comparación con el resto del país.
Para
la neuróloga del Centro del Sueño de Red de Salud UC CHRISTUS, Julia
Santin, este cambio de hora “no es para nada malo”, ya que permite
dormir una hora más (por ese único día), lo que “siempre es bueno en una
población que en su mayoría está crónicamente durmiendo menos de lo
necesario”, explicó.
Santin
contó que “con este cambio se oscurece más temprano, lo que genera un
ambiente más propicio para dormir. Esto porque nuestro reloj biológico
interno tiene como principal modulador del ciclo de sueño-vigilia, la
luminosidad ambiental; de manera que la asociación normal es luz como
indicador de vigilia y oscuridad como indicador de sueño”.
Además,
la neuróloga indicó que “despertar con luz natural favorece una óptima
condición de alerta y mejor ánimo para comenzar el día, lo que optimiza
el rendimiento”.
A nivel regional
Diario El Pingüino conversó sobre este tema con médico siquiatra Juan Vukusich, quien es también es consejero regional.
“No
hay que tener miedo al cambio del huso horario”, comentó inicialmente
Vukusich, quien agregó que “el no cambiar la hora es una decisión que ya
lleva tres años funcionando y está basada principalmente en que debido
al corto periodo de tiempo de luz que tenemos en el invierno, permite
que las personas tengan un poco más de luz en las tardes y esto hace que haya un poco más de actividad”.
Asimismo,
Juan Vukusich se refirió a algunos efectos que tendría en la gente que
vive en el norte del país, tras el retraso de los 60 minutos el próximo
sábado.
Al
respecto, dijo que “al principio habrá gente del norte con algo de
sueño, pero nadie estará con algún tipo de trastorno severo, creo que es
cosa de costumbre”.
Añadió
que “en cambio, acá en Magallanes, vamos a tener que acostumbrarnos
nuevamente a que vamos a estar una hora adelantados en todo, en los
vuelos, en los programas de televisión, así que por ahí hay todo un tema
de volver a ajustarnos, no hay que tener miedo”.
Trastornos
Cabe
recordar que luego del cambio en el horario, todos los magallánicos
tendrán que esperar una hora más a que comiencen las noticias en los
principales canales de televisión del país, así como también el resto de
los programas televisivos.
En
general no debería constituir grandes trastornos el estar a una hora de
diferencia de otras zonas del país, las que deberán cambiar nuevamente
las agujas del reloj la primera semana de septiembre.
Pablo Quejer Cuevas