En
las últimas semanas llamó la atención que 17 exministros de los
gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet
que reconocen haber votado a favor del Apruebo en el plebiscito de
entrada hayan expresado profundos reparos por el borrador de la nueva
Constitución.
Referente
al proceso constituyente y al actual gobierno se refirió el exministro
de Hacienda de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y exembajador en México durante
el gobierno de Ricardo Lagos, Eduardo Aninat.
El
exasesor de Patricio Aylwin en el primer gobierno de la Concertación
fue entrevistado en el programa radial “Las Cosas Por Su Nombre” de
Pingüino Multimedia.
– Eduardo, ¿se actuó de buena forma con los expresidentes al excluirlos para la entrega del borrador de nueva Constitución?
“Yo
creo que fue una maniobra pequeña y revela el rencor que ha tenido una
buena parte de los constituyentes y de la directiva por desgracia”.
– ¿Cree que se han pedido respetos democráticos?
“Yo
creo que una de las cosas que teníamos en Chile desde O’Higgins al
presente, era un respeto por función y el nombre del Mandatario, de
cualquier corriente y tendencia y eso es un respeto a la memoria
histórica de Chile y aquí los constituyente han faltado el respeto a cuatro expresidentes y de una manera vergonzosa”.
–
¿Usted comparte lo que señala Ricardo Lagos respecto de que una nueva
generación gobernante cree que Chile nació sólo hace un par de décadas?
“Yo
coincido plenamente con él, lo admiro mucho, él fue mi jefe y fue quien
me nombró además embajador en México. Era un Presidente afable,
directo, preciso, franco, al igual que Eduardo Frei Ruiz-Tagle y creo
que esas dos personas han marcado bastante la historia de Chile e
hicieron muchas realizaciones y sin querer ser injusto, me parece que
el ritmo de las acciones concretas del actual Presidente (Gabriel Boric)
deja mucho que desear. Se ve con problemas de instalación demasiado
lento, demasiado demorado, se ve descoordinación continua y se ve
solamente tratar de atajar goles y no hay centro delanteros ni
delanteros para hacer acciones concretas para la gente de carne y
hueso”.
–
¿La carta enviada Ricardo Lagos hace algunos días a la que sumó la de
Eduardo Frei días después puede marcar un antes y un después?
“Espero
que sí, y esto con coincidencia con los otros Mandatarios y espero que
si marque un antes y un después, porque los expresidentes de cualquier
país y en especial de Chile, un país pequeño, lejano, con una geografía
difícil, tienen mucho que decir todavía al país y no importa la edad,
es ahí donde está la soberbia de los jovencitos, no importa la edad,
por lo tanto, no se pueden hacer estos desaires, estos gustitos son de
mala onda y no ayudan en nada”.
– ¿Se ha equivocado la generación gobernante?
“Absolutamente
y se le está faltando el respeto a la rica historia republicana de
nuestro país. Eso no lo queremos la mayoría de los chilenos, ni menos
quienes luchamos por reconstruir la democracia en este país”.
–
¿Qué opinión le merece la reciente encuesta Cadem, en donde Gabriel
Boric vuelve a bajar en su aprobación y también la Convención?
“Bueno,
tuvo un repunte después del discurso de la cuenta pública el 1 de
junio, tuvo un repunte de 4% y la mayoría de los medios aplaudió el
grueso del discurso, pero yo creo que el Presidente sufre de una
especie de histerismo que de repente oscila de una declaración y llamado
de unidad amistoso, fraterno con el deseo de unir a los 18 millones de
chilenos, pero luego se omite o desaparece y sus principales asesores o
algunos ministros
asesores hacen lo contrario y le echan más leña al fuego y terminamos
con un programa que en la práctica hasta ahora se va en pura poesía, los
ciudadanos quieren más concreción y un poco menos de poesía”.
– ¿Chile necesita hoy una nueva Constitución?
“Sí
lo creo así, yo fui uno de los que votó Apruebo en el plebiscito de
entrada, pero siendo honestos el país necesita cambios, pero ninguna
sociedad puede permanecer estática y todo cambia. Entonces los cambios
sí, pero no cualquier cambio y no de una manera anárquica, de una manera
desordenada de hacer los cambios”.
– Pero fue un proceso democrático…
“Si
bien yo no discuto de la elección, que fue lo que fue y los
constituyentes fueron los que ganaron, lo que si discuto es en la
construcción de esta entre comillas ‘Carta de todos’, que ni siquiera va
a dar carta de todos porque tiene muchas contradicciones, esta (nueva
Constitución) fue escrita con muchos sesgos y muchas obsesiones, parece
que estamos frente a una generación de gente más joven, no madura, muy obsesiva y eso no nos va hacer progresar”.
– ¿Por qué el Gobierno no ha podido divorciase de la Convención?
“Muy
buena pregunta Juan Ignacio. Yo creo que al comienzo y con buena cierta
intención, el gobierno del Presidente Boric delineó que ese proceso era
ajeno al gobierno, y que el Apruebo o el Rechazo eran legítimos, pero
luego actúa con supuestos errados para ellos mismos, porque a mí no me
gustaría estar en los zapatos del Presidente Boric, porque él de una
manera u otra está ligado a los resultados de la Convención y a la
calidad del proyecto, está ligado y en segundo lugar él tiene que
gobernar para las necesidades y requerimientos de hoy, del ciudadano,
entonces en el fondo está metido en una trampa, porque al final el país
entero le va a pedir al final de los cuatro años, ¿qué hizo? ¿Qué paso?
¿Qué solucionó? ¿Cuánto progresamos?, etc. Y parece que el gobierno se
enreda y está más dedicado a que el resultado sea más cercano al Apruebo
y en eso se va a enredar mucho. Entonces el gobierno del Presidente
Boric, tiene una disyuntiva peor”.
– ¿Es legítimo que ministros de Estado condicionen el programa de Gobierno al resultado de la Convención?
“Es
totalmente incoherente, porque miremos a un ministro que es uno de los
pocos que si me agrada porque lo conozco bien y en parte lo formé yo,
que es Mario Marcel, que fue nuestro tercer hombre en Hacienda durante
todo el periodo de Frei cuando fui ministro de Hacienda. Entonces están
ridículo eso de tener otras tendencias de otros ministros, porque no
quieren hacer la pega tal vez y el ministro Marcel es más concreto dice
el 30 de junio voy a presentar una reforma tributaria y que ha sido
participativa, discutámosla y es relativamente moderado en sus metas y
dice que puede lograr entre 4 a 5 puntos del producto interno bruto, yo
creo que no, pero eso es una discusión de estadística. Lo que quiero
decir que mientras hay ministros que quieren hacer cosas y que con
cualquiera de los defectos que tenga lo van a presentar a un país se va a
discutir en el Congreso balanceado y eso me gusta y es lo que los
chilenos seleccionan ministros y los hacen trabajar y en cambio hay
otros que no lo hacen y tiene que salir la vocera de Gobierno a
corregirlos”.
– ¿Qué opinión le merece el gabinete de Boric?
“Bueno,
llegaron creyendo que era la papa molida, muy pocos de ellos habían
estado en la administración pública, poquísimos, habían estado más bien
en la universidad, en la calle, en los colegios, en las tomas, haciendo
movilización tal vez legítima, pero lo que no conocían era el aparato
del Estado y cuesta mucho conocerlo. Yo estuve en tres gobiernos:
Aylwin, Frei y Lagos y bueno, sólo al final conocía bien el rodaje,
porque el Estado es un animal misterioso en Chile. Ha costado construir
este Estado más moderno y poquito ha mejorado, este es un Estado
complejo, difícil, no es el Estado corrupto de Centro América, es un
Estado intermedio y nos ha costado mucho tenerlo más equilibrado y ser
un ejemplo en América Latina, de tenerlo como un Estado más eficiente y
algo más progresista,
pero es recomplicado, entonces acá bien un cabro de 30 años que quiere
darle lecciones a los viejos, viejos para afuera, asesores nuevos y se
encuentran con que no conocen ni la puerta por la que entra el
subsecretario, ni donde
está la Contraloría o el INE o el Banco Central, entonces, esa
experiencia no se gana en la teoría, se gana en la vida diaria de
trabajo serio y el sector público, creado por Portales, hay que
respetarlo no se puede improvisar”.
– ¿Los convencionales estuvieron a la altura del proceso?
“Yo
creo que se enredaron por una tendencia de mirar esto como un estadio
de fútbol, donde la mayoría quería meterle goles a la minoría, entonces
dijeron para qué te escuchamos si te podemos arrasar a goles. En
segundo lugar fueron improvisados, a pesar de que estuvieron casi un año
trabajando se enredaron con el lenguaje y no sé para que se metieron en
temas de lenguaje, cuando algunos difícilmente pueden saber escribir o
escribir con falta de ortografía. Hicieron una cosa muy desarmonizada,
recién recibí el trabajo de la comisión de armonización, pero sin
embargo, que habían tantas contradicciones que tuvieron que volar casi
100 artículos que no correspondían y por suerte el número de artículos
bajó, pero están poniendo una serie de términos que cuando uno habla con
algunos de ellos ni los dominan, ni los conocen y solo los heredan de
lo que pasó en Ecuador, en Venezuela o Bolivia y que no existe ni si
quiera en la Europa avanzada, entonces hay mucho de sueños, pero hay
poco de trabajo artesanal simple”.
– ¿Por qué la gente tiene tanta expectativas de una Carta Magna?
“Yo
creo que por la encuesta que he visto está ganando más el Rechazo que
el Apruebo, pero aún esa gente que continúa con el Apruebo está
viviendo la ilusión que lo que significa tener ellos, los ciudadanos, la
buena fe de creer en tanta promesa”.