Hace
exactamente 53 días a la magallánica Sara Trujillo le destruyeron la
vida de su familia. Aquella noche del 1 de octubre se registró uno de
los accidentes más violentos que han ocurrido en la Avenida Costanera en
los últimos años. En el desastre falleció su esposo, Jaime Godoy.
El
miércoles 20 de noviembre le dieron el alta del Hospital Clínico de
Magallanes. Tres días después y en sus primeras impresiones a Diario El
Pingüino, posterior al accidente, señaló que “estas personas destrozaron
la vida que teníamos. La vida de una familia unida de cuatro hijos, y
de un matrimonio súper unido. Estábamos juntos desde hace 40 años. No es
una nueva vida, nos destrozaron la vida a todos”.
La magallánica recuerda que esa noche iban a buscar a sus hijos de 22 y 16 años al sector de las canchas de la Costanera donde habitualmente practican básquetbol.
“Yo
no sé si habrá algún testigo de la situación, pero para mí – porque mi
hijo no recuerda nada – no fueron dos autos que estuvieron en el
accidente, hubo otro involucrado, porque recuerdo el auto y la persona
que conducía así que no me lo puedo estar imaginando”, agrega Trujillo.
Después del accidente Sara Trujillo se encuentra en silla de ruedas, le practicaron una traqueotomía, tiene un párpado caído y si entre 6 y 8 meses no se recupera, los especialistas tendrán que intervenir su visión.
A
pesar de asegurar que le destruyeron la vida, la magallánica dice que
cuando se recupere “lucharé hasta lo último para que esta persona que
causó este accidente, cumpla la peor de las condenas. A cualquiera le
puede pasar un accidente, pero esto fue un crimen. Salir con alcohol no
es un accidente”.
La viuda de cuatro hijos enfatizó que hablará con el alcalde Claudio Radonich, para que intensifiquen las fiscalizaciones y coloquen cámaras en la Costanera. También manifestó su entusiasmo para dar charlas a jóvenes para que rectifiquen su comportamiento.