“Este accidente podría haber tenido otras consecuencias de no haber ocurrido en este buque”

Francisco Ayarza manifestó que fue “una especie de suerte” que el evento haya ocurrido a esta motonave, que “reúne una gran seguridad en cuanto a su construcción”.

La
bahía de Punta Arenas mantiene por estos días una imagen que asombra e inquieta
a quienes la observan. Desde el miércoles 31 de diciembre, el buque Loreto, de
223 metros de eslora tocó fondo en el sector de Roca Anson y sufrió daños en su
casco. Esto provocó un inclinamiento de 8° hacia la banda de estribor.

Hasta
el sábado, la Armada realizó las inspecciones pertinentes para verificar las
averías sufridas por la motonave.

Sin
embargo, desde ayer la responsabilidad de continuar con la evaluación de daños
y la posterior reparación quedó en manos de la empresa privada Nautilus, ligada
al negocio de cruceros y que posee experiencia en este tipo de accidentes.

Durante
su primer día de trabajo, las faenas consistieron en la revisión de la nave que
permanece escorada. “Hasta este momento, hemos estado haciendo una inspección
general del casco para verificar la magnitud de los daños y, de acuerdo a esa
inspección preliminar, poder establecer un plan de trabajo para efectuar las
reparaciones de fortuna, que consistirían en sellar las averías más
importantes, con la finalidad de que se pudiera bombear el agua de los dos de
fondo y, de esa manera poder enderezar el buque”, informó el gerente general de
Nautilus, Francisco Ayarza.

– De
acuerdo a esa revisión preliminar, ¿en cuánto tiempo se podría reparar el
buque?

“Es muy
aventurado que diga una fecha, porque esto va a depender de cómo progresen las
reparaciones de emergencia o de fortuna, puesto que después podemos encontrar
alguna novedad o detalle que se nos haya escapado en la inspección preliminar.
Pero, en todo caso, es factible realizar estas reparaciones de fortuna en algunos
de los estanques del buque, que le permitan seguir navegando”.

– ¿Es
muy grave el daño que han podido apreciar hasta el momento?

“El
daño se puede considerar apreciable, pero entendemos nosotros que puede tener
una solución.


¿Cuidan de alguna forma especial que no haya contaminación por
hidrocarburos?  

“En
este momento no hemos apreciado absolutamente ningún escape de hidrocarburos.
Felizmente no hay comprometidos estanques de petróleo, de tal manera que no
existe la más mínima contaminación en ese sentido. Este es un buque que reúne
una gran seguridad en cuanto a su construcción. Es un buque de doble casco y
este accidente pudiese haber tenido otras consecuencias de no haber ocurrido en
una nave de este tipo de construcción. El casco, si bien es cierto, ha sufrido
algunas averías, no ha comprometido mayormente lo que es su estabilidad ni su
capacidad para navegar”.

– ¿O
sea, fue una suerte que haya sido este barco y no otro?

“Indudablemente.
Fue una especie de suerte que le haya ocurrido a este buque, porque a pesar de
estar cargado con un gran tonelaje, ha logrado seguir navegando y eso es una
gran noticia”.

– ¿Qué
medidas se deberían tomar a futuro para que esto no suceda con barcos que estén
menos preparados?

“Los accidentes que suelen sufrir los buques
durante la navegación, por lo general son imprevisibles, aún cuando se disponga
de los mejores medios de navegación y posicionamiento. Son situaciones que
ocurren en nuestra zona de canales, lamentablemente, pero si miras las
estadísticas, este tipo de accidentes se ha reducido, comparando hace 10 o 20
años atrás, en que eran más comunes las varadas de buques. En la actualidad se
han perfeccionado los sistemas de navegación y de control, que hace más seguro
el paso de los buques por nuestros canales

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