Conmoción nacional ha provocado el hallazgo sin vida de Tomás Bravo, menor de 3 años que estuvo extraviado 9 días en la campiña costera de la Región del Biobío.
El
descubrimiento de “Tomasito” truncó el viaje de José Luis Orellana,
presidente de la Asociación y Academia de Guías Caninos de Búsqueda y
Detección. Conmovido por la desaparición, tenía los pasajes comprados
para viajar con su perro a ayudar en el rastreo del menor.
– ¿Cómo reaccionó al hallazgo de Tomás?
“Perder
los pasajes aéreos pasa a un quinto plano. Con harto esfuerzo pagamos
nuestros vuelos para apoyar en los operativos, pero me produjo
tranquilidad que un tremendo dispositivo haya tenido la capacidad de
encontrar a la persona que se estaba buscando”.
– Usted iba a viajar con su perro. ¿Qué experiencia tiene?
“Es
un pastor holandés, una hembra que se llama Ari. Es una perra que fue
formada para buscar personas desaparecidas o extraviadas en grandes
áreas. Fue una de las primeras de la región en que empezó a hacer esta
especialidad. Ya tiene una tremenda trayectoria, estuvo apoyando en el
Cajón del Maipo, en labores de búsqueda de Kurt Matinson, en la búsqueda
del comisario de la PDI extraviado en Maipú. Ha apoyado en un sinfín de
búsqueda descartando áreas, que es una labor muy importante”.
– ¿Cuál es la ventaja de ocupar ejemplares caninos en las labores de búsqueda?
“Gracias
a la capacidad olfativa que tienen, nosotros podemos descartar grandes
áreas de búsqueda en un tiempo muy reducido. Se puede reducir la
cantidad de personal necesario en un área específica de búsqueda. Eso es
lo importante de los perros de búsqueda: hacer revisiones de área y
descartar las zonas”.
Un rastreador magallánico
Orellana participó en las labores de búsqueda del militar extraviado en
la costa del Parque Chabunco. Junto a su compañera Ari, viajó a Tierra
del Fuego para rastrear las costas de Porvenir y descartar zonas de
búsqueda.
– ¿Qué valor agregado le pudo haber agregado usted a la búsqueda?
“Le
voy a ser bien sincero. Manejando la especialidad en el extremo sur de
Chile, que es Magallanes, las condiciones tanto geográficas como del
clima hemos tenido que enfrentar situaciones bien complejas. El área
donde íbamos a trabajar era una zona agreste que debe tener sus
complicaciones, pero los parámetros de búsqueda que tenemos acá
claramente son más extremos que allá”.
– ¿Y han tenido resultados?
“Le
doy una pequeña estadística: de las cinco últimas búsquedas que me ha
tocado participar junto a otros equipos, hemos podido encontrar a tres
personas vivas. La especialidad de búsqueda en grandes áreas en
Magallanes hay una tremenda madurez. Y no solo yo, sino que muchos
especialistas más. Este es el extremo sur de Chile, no cualquiera se
para a realizar labores de búsqueda en lugares tan complejos”.