Eran las cinco de la madrugada de ayer, cuando un grupo de
aproximadamente 40 estibadores procedió a bloquear los accesos al Muelle
Prat de Punta Arenas. Tres horas después ocurrió lo mismo en la entrada
del Muelle Mardones. Hacia las ocho de la mañana, los dos principales
muelles de la capital magallánica, estaban totalmente bloqueados.
Crucero
El
teniente (L), Rafael Quijada, en su calidad de capitán de Puerto (s) de
Punta Arenas, explicó que se trató, fundamentalmente, de una
movilización pacífica, sin los hechos de violencia y quemas de
neumáticos y objetos que suelen acompañar estos hechos, en otras
movilizaciones, destacó el oficial.
Pese a ello, el crucero Zaandam,
con 1.278 pasajeros y 598 tripulantes a bordo, no pudo arribar, al
puerto y desembarcar a sus pasajeros, pues el fuerte oleaje que existía
en esos momentos hacía difícil la maniobra de atraque. A esto se sumaba
el hecho que el bloqueo de las entradas al Muelle Prat impidió que
ingresen buses a buscar a los pasajeros y, además, el barco no pudo
reaprovisionarse de víveres y combustibles, todo lo cual lo obligó a
seguir rumbo hacia Ushuaia.
“Era lo que estábamos buscando. Por eso,
cuando supimos que el barco seguía su camino, decidimos levantar la
movilización. Pero mañana vamos a volver a bloquear los accesos del
Muelle Prat y seguiremos movilizándonos”, expresó Armando Águila,
vicepresidente de la Federación Marítimo Portuaria de Magallanes. Agregó
que la protesta tiene como objetivo presionar a las autoridades para
que otorguen lo que se ha dado en llamar “mitigación”, lo que consiste
en un bono compensatorio a los trabajadores portuarios, en los casos en
que la realización de obras de infraestructura genere una brusca caída
en los ingresos de los trabajadores.
Peculiar régimen
Los
dirigentes del movimiento expresaron ayer que representan a cerca de
260 trabajadores estibadores de los muelles Prat y Mardones, quienes
llevan a cabo sus funciones bajo el peculiar régimen laboral que rige a
los trabajadores portuarios. Éste consiste en contratos diarios en los
cuales cada trabajador pacta el tiempo que destinará a las labores de
descarga, en función de la cantidad de carga que exista.
Sin embargo,
el hecho que en septiembre se hayan puesto en marcha las obras de
ampliación del terminal portuario de Punta Arenas trajo como
consecuencia inmediata y obvia, una disminución de la cantidad de
trabajo que deben realizar los trabajadores. “Aquí un trabajador
promedio gana alrededor de $ 500 mil mensuales, por término medio, para
dar una cifra que es la más común entre los colegas. Pero desde que en
septiembre se pusieron en marcha los trabajos, lo concreto es que esos
sueldos cayeron a la mitad, o sea, la gente que ganaba esos sueldos
ahora va a recibir sólo la mitad, vale decir, $ 250 mil, y con eso
tienen que alimentar a la familia y llegar a fin de mes”.
Demanda
La
demanda de los trabajadores es que las autoridades, particularmente la
EPA “con el apoyo del Estado”, puedan otorgar una “mitigación”, vale
decir, un bono similar al pactado durante las últimas movilizaciones de
Chiloé, ocurridas este año. “Lo que pedimos es que el Gobierno nos
otorgue un bono de alrededor de $ 2 millones que compense lo que vamos a
perder durante los seis meses que durará la ampliación del nuevo Muelle
Prat”.