El
exparlamentario y expresidente nacional de la Democracia Cristiana,
Ignacio Walker, afirmó que si bien en principio apoyó la creación de una
nueva Constitución, se mostró “muy decepcionado”, con el borrador
constitucional y dijo que “en los términos actuales, me sería muy
difícil votar Apruebo”.
Walker
sostuvo que “lo más grave, lejos es que frente a la arremetida de
violencia y actos terroristas, la Convención Constitucional eliminó el
estado de emergencia que hoy rige”. El nuevo texto sólo mantiene el
estado de asamblea, en caso de guerra externa; el estado de sitio por
conflicto armado interno, “ya ni siquiera por conmoción nacional que
también se elimina”, dijo, y el estado de catástrofe. Mas, la
herramienta a la que, finalmente, el actual gobierno debió recurrir para
enfrentar la oleada terrorista que azota a la Macrozona Sur,
desaparece.
Walker
cree que fue un error del gobierno haber quitado el estado de excepción
en la Macrozona Sur, “pero le doy crédito al Presidente Boric haberlo
repuesto venciendo resistencias de su propia coalición e hizo bien. Por 24 años, casi no se utilizó, pero hoy día se utilizó”.
Agregó
que la actual situación de violencia que se vive en el país “viene
desde hace muchos años, el microtráfico, el narcotráfico, el crimen
organizado, la violencia en la Macrozona Sur, están creando una
sensación de impunidad. El Estado existe para garantizar la seguridad de
las personas”, indicó recordando la obra de Hobbes, el Leviatán y a Max
Weber, que sostiene que “el Estado tiene el monopolio del legítimo uso
de la fuerza”.
Lamentablemente,
dijo, “después del 18 de octubre, la violencia se apoderó del espacio
público y desde la izquierda se le justificó y avaló. Boric tuvo el
coraje de firmar, como persona natural, el acuerdo por la paz y la nueva
Constitución, pero su partido no firmó el acuerdo. Y gran parte de la
izquierda chilena miró para el techo ante la violencia”.
Prueba
de ello, añadió, fue que el constitucionalista Fernando Atria dijo que
“este proceso fue gracias al estallido social y la violencia
del 18 de octubre. Cuando empiezas a legitimar la violencia, estás
debilitando la capacidad del Estado como monopolio del legítimo uso de
la fuerza para enfrentar esa violencia”.
Proceso constituyente
Walker
comenta que ha seguido, semana a semana, el proceso constituyente. “La
Convención tiene legitimidad democrática y han trabajado mucho. 24/7, se
podría decir. Pero al ver el resultado, me siento muy decepcionado,
porque esta es una Constitución Reglamento, la más larga del mundo”.
Recordó
que cuando el Presidente Boric fue a la Convención hizo una sola
petición: “que no hicieran una constitución partisana pero eso hicieron.
Ésta es una Constitución de izquierda”.
Plurinacionalidad
Walker
sostuvo que el Estado plurinacional existe sólo en Bolivia y Ecuador,
pero ambos países tienen una mayoría indígena. Bolivia tiene un 62% de
su población indígena y 36 pueblos reconocidos; Chile, un 12%.
Aunque
apoya el reconocimiento constitucional indígena, Walker sostiene que lo
más grave son las “autonomías territoriales indígenas”, entidades
independientes política, administrativa y financieramente, dotadas de
autogobierno y libre determinación. “Se las quiere dotar de tierras,
territorios y recursos en la perspectiva de restitución. En el borrador,
hay 131 referencias a los pueblos indígenas y 63 artículos referidos a
ellos”, más que Bolivia y Ecuador.
En
Magallanes, el nuevo texto constitucional crea tres autonomías:
Selknam, Kaweskar y Yaganes. “Pero hoy, Temucuicui es un estado dentro
del Estado”.
A
esto se suma la creación de un sistema de justicia indígena, pero en la
nueva Constitución “los sistemas jurídicos de los pueblos indígenas
coexisten en un pie de igualdad, con los demás sistemas de justicia,
pues desaparece el Poder Judicial”.
En
la práctica, sostuvo Walker, “se disuelve el concepto de nación
chilena, en varios pueblos preexistentes que tienen autonomía,
autogobierno y autodeterminación”.
-¿Cuál es el peligro?
“Hay
un germen de ingobernabilidad, porque el Estado regional es un sistema
cuasi federal como en España e Italia. Pero España e Italia tienen una
historia de miles de años de reinos, principados, repúblicas,
autonomías, nacionalidades. Los catalanes y vascos no son naciones
preexisentes”, sostiene.
Agrega
que otras experiencias internacionales exitosas, tampoco responden a lo
planteado en Chile. “Canadá adoptó un estado multicultural, Nueva
Zelanda tiene un sistema muy interesante, pero tampoco es plurinacional”.
Esto generará, dijo, una fragmentación institucional, desde los estados regionales o cuasi federales.
-Pero antes del 15 de noviembre de 2019, ¿estaba usted de acuerdo con una nueva Constitución?
“Totalmente,
en 2015, con Genaro Arriagada y Jorge Burgos escribimos un libro que se
llama “Una nueva Constitución para Chile”. En la DC, todos estamos de
acuerdo con una nueva Constitución”.
Pero,
a diferencia de otros actores políticos, Walker sí reconoce legitimidad
a la actual Carta Magna, ya que ha sido ampliamente modificada desde la
original de Pinochet, “pero no tiene una legitimidad suficiente”,
sentenció.
-¿Votaría Apruebo en el plebiscito de salida?
“Con el texto que hoy tenemos me sería muy difícil votar Apruebo”.
En
este sentido, Ignacio Walker criticó las declaraciones del
exvicepresidente de la Convención, Jaime Bassa, quien advirtió una
crisis social y política, en caso de vencer el Rechazo, el próximo 4 de
septiembre. “Me recordó a Pinochet”, dijo el dirigente DC, quien hoy es
parte, además, del movimiento “Amarillos por Chile”.
Gobierno de Boric
Consultado
por la gestión del actual gobierno y su caída en las encuestas a dos
meses de asumir, Walker señaló al tema de la seguridad. “El sentido de
impunidad, lo que hemos visto esta semana en materia de violencia,
crimenes organizado, overoles blancos, Macrozona Sur”.
A
esto sumó el alto impacto de la inflación, impulsada entre otros
factores, por los 80 mil millones de dólares de los retiros
previsionales. “Este era un problema que los chilenos habían olvidado,
pero que ahora regresó”.
Sostuvo
que el programa de la actual administración padece de equidad, sin
crecimiento. “No tiene una estructura de incentivos al ahorro, la
inversión y el crecimiento y sin ello, no hay progreso”.
Otro
problema es el desproporcionado costo de algunas de sus propuestas,
como la condonación del CAE, que asciende a 10 mil millones de dólares,
postergando así otras necesidades sociales de gran urgencia, como
vivienda, salud o educación. “Son 50 hospitales biprovinciales Quillota
Petorca. ¿Qué hicimos nosotros hace 10 años?, transformamos el CAE en un
crédito solidario”.
-¿Se hace alguna autocrítica sobre esto?
“La autocrítica
es necesaria, porque para 800 mil personas que usaron este crédito en
sus inicios, las tasas de interés eran de 6 a 7% al año, o sea,
usureras, lo que cambió con el crédito solidario con tasas de 2% al año,
pagaderos máximo a 15 años; si tiene trabajo, paga y no más del 10% de
su ingreso”.
Consultado
por las causas del estallido social, lo atribuyó a una reacción “con
una dosis de gran violencia”, ante la desigualdad, los abusos y los
privilegios.