La Vitamina D es una hormona sintetizada en la piel luego de exposición a radiación ultravioleta. La deficiencia de esta vitamina predispone a pérdida de masa ósea, riesgo de fracturas y, posiblemente, a otros problemas de salud, incluyendo cáncer, riesgo cardiovascular, autoinmunidad, infecciones respiratorias y alergias en el ser humano.
El continente blanco recibe la menor exposición a UVB solar del país. Además, las bajas temperaturas obligan de cierta forma a la población a pasar mucho tiempo al interior de sus casas y a usar ropas que cubren gran parte del cuerpo, reduciendo aún más la exposición a UVB.
Un poco más de diez días permanecerán en la base “Profesor Julio Escudero”, en Bahía Fildes, el grupo encabezado por el doctor Arturo Borzutzky proveniente de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), con el proyecto “Efectos del medioambiente antártico en los niveles de Vitamina D y biomarcadores de riesgo de la salud de sus habitantes”, financiado por el Instituto Antártico Chileno (Inach).
Los profesionales, que ya se encuentran en territorio antártico y que forman parte de la Expedición Científica Antártica (ECA 53) que cada año organiza el Inach, iniciarán la primera etapa para llevar a cabo un estudio clínico de evaluación de los niveles de Vitamina D en los habitantes de la Antártica Chilena y un estudio al azar de suplementación de dicha vitamina a lo largo de un año o, al menos, una temporada.
El equipo lo compone además la enfermera Carolina Iturriaga y el biotecnólogo Guillermo Pérez, quienes entrenarán a algunos profesionales de la FACh en la Antártica para que sean ellos quienes después puedan tomar las muestras necesarias para el proyecto.
Algunas muestras se procesarán en la Antártica y luego serán transportadas hasta Santiago. Este es un proyecto colaborativo entre la Pontificia Universidad Católica de Chile, Instituto Milenio de Inmunología, Fach y la Universidad de Harvard.