El
brasileño Lukas Krüger, de 34 años, es un investigador del INACh que ha
tenido una amplia trayectoria en torno a su educación y como muchos,
llegó hasta Chile, específicamente a Punta Arenas para tener una
oportunidad de realizar lo que más le apasiona, que es investigar en
terreno la evolución de las especies antárticas.
En su viaje por isla Nelson, Krüger recolectó
datos que permitirán a futuro caracterizar el comportamiento que tienen
dos especies de pingüinos (barbijo y papúa) y los petreles gigantes
australes al momento de alimentarse.
Krüger,
que es un especialista en ecología de aves marinas del Instituto
Antártico Chileno, recientemente integró un equipo de trabajo conformado
por Chris Oosthuizen, quien es investigador del “Marion Island Marine
Mammal Programme”, de la universidad de Pretoria, en Sudáfrica, y el
técnico en terreno francés William Jouanneau, del Instituto Polar
Noruego (INP).
La
actividad que se desarrolló en este tan apartado lugar es parte de una
iniciativa de colaboración entre el IPN y el INACh y que desarrolló un
trabajo de campo en conjunto con dos equipos que se distribuyeron además
en isla Kopaitic, en las cercanías de la base O’Higgins, y en la isla
Decepción.
El
objetivo que se tuvo en mente, fue fijar dispositivos de
geolocalización satelital en las poblaciones de las dos especies de
pingüinos mencionadas anteriormente y que estaban en diferentes etapas
del período reproductivo.
Específicamente desde el período de incubación de los huevos hasta el
período de crianza de los pichones, todo ello en los alrededores de la
punta Armonía, en la isla Nelson (archipiélago Shetland del Sur).
Esta
zona es particularmente llamativa, puesto que se encuentra descubierta
de hielo durante la época veraniega y tiene una de las colonias de
pingüinos barbijo más grande del archipiélago “Shetland del Sur”, con
una población estimada de 90.000 parejas, según consignó Krüger.
De
forma complementaria y para el mismo cometido, se apoyó el proceso con
cámaras de video y acelerómetros, que permitirán mayor precisión en el
análisis del comportamiento de los pingüinos cuando buscan alimento, y
fotografías aéreas con drones para hacer conteo poblacional eficiente y
fidedigno.
En
cuanto a los petreles gigantes australes o “Macronectes Giganteus”
(como se le conoce en su nombre científico), Krüger comentó que se
pretende cuantificar la
interacción de estas aves, al respecto el investigador dijo que “con
actividades de pesca, ya sea en el período reproductivo en la Antártica
como el período no reproductivo, momento en el que es posible que se
desplacen hacia la costa sur de Chile y Argentina, donde hay claras
evidencias de solapamiento de la distribución de buques pesqueros y los
petreles” aseguró Krüger.
Sobre
esto mismo, el investigador del INACh comentó que “en definitiva, el
estudio busca saber si estas influencias tienen impactos sobre el
comportamiento de alimentación individual y cuáles son las consecuencias
en el corto y largo plazo sobre las poblaciones de petreles”.
Acotó
también que “como estas aves pueden alimentarse de polluelos de
pingüinos, si las poblaciones de petreles aumentan como consecuencia de
la comida extra proporcionada por la carroña de la pesquería en
invierno, es posible que esto se refleje en un menor éxito reproductivo
de los pingüinos”.
Los
otros equipos de trabajo estuvieron conformados por el investigador
Azwianewi Makhado, Audun Naverstad y Magdalena Huerta, en la isla
Kopaitic, y por los científicos noruegos Andrew Lowther y Heidi Ahonen,
en isla Decepción.
Áreas Marinas Protegidas
El
concepto de áreas marinas protegidas proviene del acuerdo establecido
por la convención para la Conservación de Recursos Marinos Vivos
Antárticos (Ccrvma) y define áreas en las que se gestionan medidas para
la protección del ecosistema en su interior, permitiendo que las
actividades humanas sean sustentables y no perturben el funcionamiento
del mismo, considerando variables biológicas, ambientales, ecológicas y
de supervivencia y vulnerabilidad.
A
la fecha, las zonas que ya se encuentran definidas son la plataforma
sur de las islas Orcadas del Sur y la región del mar de Ross.
En
ese sentido, ante el aumento de las actividades de la industria
pesquera, particularmente en el área de la península Antártica y las
islas Shetlands del Sur, cualquier cambio en las poblaciones de kril
“afectará a los pingüinos” detalló Krüger.
“Los
depredadores tope (como los pingüinos y los petreles gigantes),
corresponden a animales que se alimentan cazando a otros animales, pero
que tienen pocos o ningún depredador sobre ellos en la trama trófica”,
explicó también el especialista.
“Los
pingüinos son muy dependientes del krill, por lo que se cree que pueden
servir como indicadores del ecosistema mismo”, manifestó Krüger, ante
la interrogante sobre la importancia de estas aves antárticas.
Los
pingüinos barbijo deben su nombre a la línea negra que poseen bajo el
mentón. Por otro lado, los pingüinos papúa pueden pesar hasta 7 kg y se
coronan como la especie de estos animales más rápida en el mar,
alcanzando una velocidad de 36 kilómetros por hora.
Finalmente,
cabe destacar que estos datos serán utilizados para mejorar las
estrategias de manejo de kril que se discuten en la Conservación de
Recursos Marinos Vivos Antárticos y también la propuesta que Chile y
Argentina desarrollan para establecer un “Área Marina Protegida” para la
península Antártica.
“Hemos hecho un buen trabajo, nos costó mucho y esperamos buenos resultados” concluyó el investigador Krüger.