Estudiante vive drama tras sufrir graves amenazas de compañero de curso

Los
casos de violencia escolar desde el inicio de la pandemia han ascendido
en la Región de Magallanes. Algunos de ellos se encuentran en manos de
la justicia.

Al finalizar el año escolar se registraron dos hechos en el Liceo San José de Punta Arenas.

En
el curso de séptimo básico de dicho colegio, dos alumnos sufrieron
amenazas y sus familias pusieron recursos en la Superintendencia de
Educación y Tribunales.

La
madre de uno de los menores, al ver que la respuesta que le entregó el
establecimiento, no era de conformidad, decidió dar a conocer su caso,
el que actualmente está en poder de la Superintendencia de Educación. La
preocupación se acrecenta, sabiendo que su hijo deberá continuar el
próximo año con el autor del maltrato en el mismo c
urso.

“Mi
hijo empezó con bullying desde comienzo de año. Al principio no
teníamos nombres, porque mi hijo no conocía a todos sus compañeros. Le
rayaban la mesa, le decían cosas, pero él no sabía quién era. Pero,
ahora a fines de año, la mamá de este otro niño, me envió un mensaje. Me
dice que hay un grupo de WhatsApp donde estaban molestándose entre los
niños, don
de
este niño (que amenaza) decía que le hagan algo a mi hijo. El mensaje
decía que ‘ojala se muera, y que lo descuarticen y lo quemen y que lo
violen’”, narró la madre en conversación con Pingüino Multimedia.

Agregó
que “luego de que la chica me mandó el mensaje pedí una reunión (con
el colegio) y me puse a revisar el reglamento interno. Todo lo que este
niño estaba haciendo hacia mi hijo era grave y ameritaba la expulsión
inmediata. Primero, se hizo una investigación, porque el colegio decía
que no se podía llegar y expulsar, que habían protocolos. Yo fui el
mismo día y me dijeron que tienen todas las facultades para expulsar y
seguir los protocolos inmediatos. Ellos se contactaron con el colegio y
la semana pasada se ofició la respuesta, que ellos me dieron a mí y se
la enviaron a la Superintendencia de Educación, y se debe evaluar”.

“Era
un grupo de niños, pero eran niños que no se querían salir. El agresor
directo confesó el tema. Estaba arrepentido, pero solamente lo dejaron
con condicionalidad, que si el próximo año se porta mal o se porta más
grave aún (lo expulsan). Lo que me parece (grave) es que no le dieron
importancia, teniendo al niño ahí señalando que él ha ejercido violencia
física a través de golpes y violencia sicológica, no solo a mi hijo,
sino que también al otro niño”, señaló la madre a lo que agregó que “en
el informe le dije a la persona de convivencia que no estaba de acuerdo
con la resolución y seguiré con acciones que corresponda”.

Sobre
la posibilidad de cambiar a su hijo de establecimiento, dijo: “No hay
cupos en ningún colegio, entonces tampoco se puede cambiar”.

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