La
problemática de los ancianos a nivel nacional se ha tomado la agenda de
las diferentes autoridades del país. Y es que el incendio que ocurrió
en Chiguayante la madrugada del martes, en donde murieron diez adultos
mayores que estaban postrados, dejó al descubierto las condiciones en
las que viven muchas personas de la tercera edad hoy en día.
Condiciones
de hacinamiento y clandestinidad de las cuales Magallanes no se salva. Y
es que, más allá de los centros fiscalizados por la Seremi de Salud,
existe todo un mundo de centros clandestinos, que muchas veces son
manejados por personas que no tienen los estudios profesionales que
requiere una persona de avanzada edad.
Es
más, de acuerdo con datos del Servicio Nacional del Adulto Mayor,
existen 3.050 personas de la tercera edad que son totalmente
dependientes. De esos, la mayoría son atendidos o viven en hogares de
ancianos, muchos de ellos clandestinos y sin los permisos requeridos.
Diario
El Pingüino tuvo acceso al testimonio de la expropietaria de un hogar
clandestino. La persona, que prefirió guardar su identidad, relató el
mundo que está detrás de este negocio. “El hogar de Chiguayante se veía
en buen estado, acá hay lugares que están mil veces peor y funcionan
como si nada”, explicó.
Ella
tuvo su propio centro entre septiembre de 2017 y marzo de 2018. Durante
ese tiempo atendió a seis adultos mayores, a quienes cuidaba con
enfermeras no tituladas y funcionarias. “Mi hogar funcionaba mucho mejor
que muchos hogares establecidos. Una vez incluso le hicimos una
traqueotomía a un abuelito”, relató.
Explicó,
además, que es un negocio redondo, pero que intentó sin éxito
conseguirse la acreditación de la Seremi de Salud. “Son muchos los
requisitos de la Seremi. Tienen razón en pedirlos, pero es tanta la
necesidad de trabajo de la gente que está dispuesta a hacer cualquier
cosa. Es necesidad para los abuelos y para los dueños”, explicó.
También
denunció que la Seremi de Salud no tiene mucha intención de fiscalizar
estos centros. “Quieren que uno, como independiente, le lleve
información y datos de dónde están los hogares clandestinos. Es
obligación de ellos averiguarlo, porque es fácil hacerle la pega a
otros”, criticó.
A
la hora de hablar sobre cómo viven estos adultos mayores en los hogares
clandestinos, la exdueña explicó que hay de todo, pero que en su
mayoría no cumplen con los estándares mínimos de cuidado. “Hay casas que
no están en las mejores condiciones para tener a muchos abuelos. Yo
visité casas, no diré nombres ni direcciones, porque no soy soplona,
pero hay abuelos que están en precarias condiciones, pero no tienen otra
opción, porque los familiares tienen que trabajar”.
Es
más, denuncia que los centros de Punta Arenas están colapsados por la
cantidad de ancianos vulnerables en la zona. “Los centros establecidos
no dan abasto. Hay mucho anciano, y todos tienen diferentes problemas de
salud, algunos incluso están postrados o con Alzheimer. Hay de todo, y
al mezclarse pelean. Hay que tener mucha paciencia y vocación para
atender a estas personas.
O incluso hay gente que no tiene la vocación,
pero que lo ven como un negocio, porque es un negocio. ‘La Casa Araña’,
que es más o menos conocida acá y que es legal, tiene 19 abuelos,
¿puedes entender cómo están esos abuelos ahí? Yo vi esas piezas, y
duermen de cuatro o cinco abuelos juntos”, manifestó.
También
dijo que “la ganancia está en que cada abuelo te sale 500 lucas
mensuales. ‘La Casa Araña’ percibe alrededor de 10 millones de pesos
mensuales. Cuánta es la ganancia, no sé, pero es un negocio redondo. Hay
más de diez hogares clandestinos en Punta Arenas”.
Es
más, sostuvo que “yo soy partidaria de que una persona sin vocación se
haga cargo de hogares como este”.
@CamiloEncina