Víctor Sumarett Montenegro, es, a la fecha un maestro de obras de la construcción que ya frisa más de ochenta años, cuya confianza en instituciones y personas afines a su sector político ha ido decreciendo hasta dejarle decepción y molestia.
“Par el 11 de septiembre del 73 yo trabajaba en la ENAP y fui uno de los ciento veinte exonerados políticos, aproximadamente, que fuimos detenidos en razón de que, en el caso mío, yo era comunista, pero nunca violentista o terrorista”, dijo Sumarett.
“Yo estuve detenido durante dos meses, sometido a apremios ilegítimos, torturas, golpes, fue terrible, tanto que yo no se los daría ni a mi peor enemigo”, recordó con dolor, pero con tranquilidad, sin rencor.
Al cabo de dos meses de detención, fue dejado en libertad, sin cargos, lo que estaba acreditado en un papel que, lamentablemente, extravió.
No fue fácil encontrar trabajo estable, más aun llevando sobre sí la carga de haber estado detenido y tener la prohibición de no meterse en nada, pero, en 1975, cuando se entregaron las casas de la Población Monseñor Boric, sus vecinos lo eligieron como dirigente del respectivo comité y, después, presidente de la junta de vecinos, con mucho apoyo, con mucho respeto y, por sobe todo, con mucho afecto.
Por entonces, había iniciado gestiones para lograr que las liquidaciones de sueldo que debió firmar fueron corregidas: “yo ganaba uno doce mil escudos mensuales y me hicieron descuentos por una suma mucho mayor así que salí de la Enap y quedé debiendo plata”, dijo el dirigente social.
El camino de las gestiones en pos de justicia y reparación lo ha desarrollado por largos años, consiguiendo apenas, resultados parciales, insatisfactorios e insuficientes, pero a los esfuerzos desplegados por los dirigentes Amador Millalonco y Ruth Villegas, con apoyo en la capital, cuya eficacia no ha sido lo efectiva que tendría que haber sido.
Recuerdos
“Yo recuerdo a un ejecutivo, Christian Kusulas, gerente de Recursos Humanos de la ENAP que, en una carta del 26 de mayo del año 2009 señalaba que la empresa se encontraba revisando el listado enviado en enero de ese año y el mecanismo de revisión (modalidades y plazos) para suscribir estas transacciones y proceder así al pago de la indemnización correspondiente, pero más abajo indicaba que había dificultades para acelerar ese proceso, pero que ‘no obstante esto, es mi interés que en un plazo no superior a tres meses se pueda dar curso a estos pagos, para lo cual he dado las instrucciones correspondientes que permitan agilizar esta tramitación’”, leyó Sumarett, quien agregó que, poco tiempo después, ese ejecutivo de la petrolera estatal dejó el cargo que ocupaba.
Sumarett se define como decepcionado y dolido de que, a lo largo de los gobiernos de los partidos de su sector, no haya habido soluciones a lo que, en sus palabras, “son peticiones justas”.