Fibra Óptica Austral: la gran promesa incumplida

El gobierno de la Nueva Mayoría, encabezado la Presidenta Michelle Bachelet, mantiene una deuda de campaña con la Región de Magallanes.
Se han cometido errores, reconocidos en su momento por el ex Presidente Ricardo Lagos Escobar, y hasta por el candidato afín al Partido Radical Social Demócrata, Alejandro Guillier.
Que hayan recibido críticas es lo de menos: lo importante es que, de una u otra manera, singularmente, coincidieron con otras voces, a la derecha y a la izquierda, que apuntaban hacia lo mismo.
Que Guillier haya aprobado en su momento, todo aquello que ha criticado hace poco en pos de consolidar una candidatura presidencial, le valió ácidas críticas de los sectores bacheletistas y tuvo que moderar su discurso para no ser descolgado de esa corriente “por desleal”.
Ricardo Lagos, dicen muchos, pagó un precio muy alto -si una legítima aspiración a volver a sentarse en el sillón de O’Higgins pudiera contabilizarse en términos materiales- por sus críticas y uno de los partidos en que milita, el socialista, literalmente, lo apuñaló, una especie de “ajuste de cuentas” de Isabel Allende, se dice, en una votación secreta del Comité Central y se vio obligado a renunciar a un nuevo intento por ser Presidente de Chile
Bachelet y su gobierno, afectados por “el Síndrome del Pato Cojo”, esto es, la falta de apoyo y de tiempo para gobernar el país con la fuerza que se requiere, ha iniciado una serie de visitas a regiones.
Porque la falta de apoyo popular se nota no sólo en los resultados de todas las encuestas, que le otorgan, piadosamente, se dice, poco más de un veinte y algo por ciento de aprobación contra más de un sesenta y cinco por ciento de rechazo a su gestión, sino que también en la concurrencia a los actos armados por el aparato publicitario oficialista, cuyo número, escaso, y entusiasmo, poco, generan un rictus de pena en las comisuras de la boca de la señora Presidenta de Chile.
Por cierto y hay que señalarlo en honor a la objetividad, no ha recibido insultos por su condición de mujer, madre, suegra y mentora política de personas que no le han hecho bien, precisamente.
La falta de liderazgo, según muchos, es ostensible. Su hijo, Sebastián Dávalos, no ha sido el soporte que su madre Presidenta requirió y sigue necesitando. La nuera, Natalia Compagnon, y sus socios han sido enfrentados a la justicia y ex ministros de su gestión, como Rodrigo Peñailillo, o Javiera Blanco, sólo por mencionar dos, y sumando ministros en ejercicio que defienden que el Servicio de Impuestos Internos (SII) otorgue una especie de “perdonazos” a figuras políticas y empresariales, de todos los colores y posturas, son elementos que avalan esa caída en las encuestas.
Magallanes, Aysén y Los Lagos siguen careciendo de lo necesario para que la Fibra Óptica Austral (FOA), esté instalada como se prometió en junio de 2014, precisamente en visita a Punta Arenas de la Presidenta Michelle Bachelet.
Que el presupuesto asignado era insuficiente y que los términos de la licitación eran más complejos de lo que se había pensado, y aunque se diera ese argumento como un bálsamo purificador que esparcían los integrantes del oficialismo y de las bien remuneradas comisiones de zonas extremas, la fibra óptica que sirve a los magallánicos y a los ayseninos, todavía va y viene por suelo argentino y “se cae” porque uno o más “piqueteros” de Caleta Olivia, por ejemplo, deciden cortarla de un hachazo o porque un operador de maquinaria pesada inexperto la cortó en medio de la pampa.
Voluntad política, por supuesto que no hay, afirman tirios y troyanos; que los recursos asignados – cien millones de dólares – son insuficientes para una tarea casi titánica, considerando las dificultades geográficas y climáticas que existen desde Puerto Montt hasta Magallanes.
Pero, la misma Presidenta y el gobierno que encabeza, anunciaron la entrega de una cifra similar de recursos, aunque después se achicó, a Televisión Nacional de Chile a fin de que se creara “un canal cultural”, perdonando las pérdidas de una desastrosa gestión que lidera, aún, un empingorotado e histórico dirigente del partido Socialista, descendiente de italianos.
Sus razones habrá tenido en cuenta para tomar esa decisión, pero no habrá Fibra Óptica Austral hasta dentro de un par de años, no se sabe cuántos, con certeza.
¿Y las otras promesas incumplidas?
La lista no es ni tan corta ni tan larga, pero pesa y harto.
¿Gratuidad en la educación? Pendiente
¿Reforma Previsional? Pendiente y con más problemas.
¿4 mil 500 jardines infantiles nuevos en todo el país? Faltan más de 4 mil.
¿Hospitales nuevos? No llegan a la decena y el de Puerto Natales, de Porvenir y de Puerto Williams son herencia de gobiernos anteriores.
¿Reforma Laboral? Sin comentarios.
¿Reforma Tributaria? Dicen los expertos que habrá que reformar la reforma de la reforma para que así, alguna vez, pueda funcionar como debe funcionar.
¿Mejores empleos? Quienes venden cualquier cosa, por las calles, por las oficinas públicas y privadas o en sus talleres, integran ese contingente de “emprendedores” que buscan recursos para sus necesidades y las de sus familias, trabajando, esforzadamente, en forma precaria, sin contratos, sin previsión, sin vacaciones, sin futuro seguro y mejor para ellos y sus hijos, aunque éstos vayan a contar con un títulos profesional o técnico.
¿Y la condonación del Crédito con Aval del estado, CAE? “Imposible”, dijo la ministra de Educación.
¿Y la seguridad ciudadana? ¿Y la violencia en La Araucanía? ¿Y el Transantiago? ¿Y tantas otras cosas que siguen pendientes?
¿Y la fibra óptica austral por territorio chileno?

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