Trece
años han pasado ya, desde que en Punta Arenas se registró uno de los
incendios que ha dejado más víctimas fatales y el cual ha sido recordado
por años, por lo ocurrido y por las personas que perdieron la vida en
el siniestro.
Eran
las 3.20 horas aproximadamente del sábado 3 de febrero de 2007, cuando
ingresaron insistentes llamados a la Central del Cuerpo de Bomberos de
Punta Arenas, reportando un incendio, que afectaba un hostal situado en
calle Chiloé 1444, entre Avenida Independencia y calle Boliviana.
Ante
la magnitud de la emergencia, varias unidades de Bomberos fueron
despachadas al lugar, para poder controlar la emergencia, sin saber
siquiera los voluntarios que se dirigían a una de las emergencias más
trágicas que les tocaría vivir.
A
la llegada de los primeros voluntarios, testigos claramente
manifestaron la presencia de personas en el interior, señalando algunos
de ellos que se veía personas pidiendo ayuda desde el segundo piso.
Trágicamente, la magnitud del incendio fue tal que fue imposible acercarse a rescatarlas.
Con
el paso de los minutos, los voluntarios de Bomberos que trabajaban en
la extinción del siniestro que afectaba el Hostal Blue House, fueron
reportando el hallazgo de los cuerpos, los que se encontraban en
distintos sectores y con un alto grado de calcinación.
El
hostal no contaba con detectores de humo, ni salidas de emergencia.
Testigos reportaron que varios turistas se arrojaron del segundo piso
para salvar su vida. Seis personas resultaron lesionadas, requiriendo
asistencia y trasladados al en ese entonces Hospital Regional, situado
en calle Condell.
Controlada
la emergencia, se dio paso a las diligencias investigativas, las que
por instrucción de la Fiscalía quedaron a cargo de Labocar de
Carabineros, quienes hicieron diversas pericias en el sitio del suceso,
principalmente para investigar las causas del incendio, como así también
poder determinar la identidad de los fallecidos.
Las
diligencias estuvieron a cargo del en ese entonces jefe (s) de Labocar
de Carabineros, el teniente Carlos Gutiérrez, quien hoy trabaja en
Estados Unidos.
En
conversación con Pingüino Multimedia, Gutiérrez recordó que esta
tragedia fue una de las más grandes que le había tocado vivir, además de
las complejidades por la cantidad de fallecidos y la falta de
tecnología con la que se contaba en ese entonces.
“Es
un hecho que ocurrió el 2007, en Punta Arenas. Es el incendio que ha
tenido más víctimas en Magallanes y la gente lo recuerda como una
tragedia muy grande. Para mí, entonces, era el hecho más grave en el que
me tocaba trabajar en mi carrera. Por supuesto, con la responsabilidad
del proceso identificado de las víctimas y con la complejidad de estar
en Punta Arenas, que tiene más complejidades,
y por supuesto un poco más aislados, y con la víctimas todas
extranjeras. En ese tiempo no se contaba con el Internet que tenemos
ahora, los sistemas y los servicios públicos no contaban con los
sistemas en línea como ahora, fue un trabajo que realizamos con Labocar
de Carabineros, el Registro Civil, la PDI, que nos colaboró mucho con
extranjería, pero pudimos identificar a todas las víctimas, se hizo el
trabajo con éxito, pudiendo ser entregadas a los respectivos
familiares”, señaló el oficial.
Agregó que no solo a él le tocó vivirlo de esta manera, sino que los demás funcionarios, que se concentraron en el
trabajo en el sitio del suceso, permitiéndole esta experiencia, más
tarde, liderar el trabajo investigativo y de identificación de las víctimas del terremoto que azotaría el país tres años después, el llamado 27/F.
“Fue
un evento muy fuerte en mi carrera y para todos los funcionarios de
Labocar que trabajaron conmigo porque fue complejo lo que me tocó ver,
pero estamos preparados para eso. Hicimos el proceso con éxito. Pero sí
somos seres humanos, y la complejidad de ver tantas personas fallecidas,
familias completas, generan sentimientos. Ese evento me preparó para
poder trabajar en el terremoto de 2010, en Constitución, donde fui líder
del trabajo en el lugar donde se concentró la mayor cantidad de
fallecidos. Fueron casi 100 víctimas, es para lo que uno se prepara como
forense, de trabajar en condiciones extremas, las familias siempre
esperan una respuesta, y nosotros somos quienes las entregamos y hay que
estar preparado para ello”, indicó el perito forense.
Con
respecto al trabajo el día del siniestro, el exfuncionario de
Carabineros recordó que lo más fuerte fue identificar a la familia
argentina, considerando que la mujer fallecida estaba además embarazada
de ocho meses. “Lo más complejo del proceso fue que todos eran
extranjeros, no falleció ningún compatriota. Eso dificulta el proceso
investigativo, porque hay países que no funcionan como Chile, con un
Registro Civil con identificación; si tenemos un medio de investigación
con RUT o huellas digitales que no importa qué pase en Arica o Punta
Arenas, porque la persona se puede identificar. Hay países que tienen
este registro de manera estatal, y eso es lo que nos complicó, porque
habían ciudadanos alemanes, eran cuatro. Trabajamos junto al Consulado
de Alemania y nos sirvió muchísimo las buenas
relaciones con ambos países. La cónsul viajó directamente de Santiago
para apoyarnos en este caso, pudimos hacer el tema de identificación
certero, en menos de 24 horas tuvimos la identificación de las 10
personas y solo uno fue sometido a ADN a petición de la familia. Desde
el punto de vista emocional, fue el fallecimiento de la familia
argentina que venía de Río Gallegos la que más me afectó, porque la
mujer estaba embarazada de ocho meses y eso también fue muy trágico,
pero con los conocimientos que uno va teniendo va respondiendo de manera
necesaria para poder finalizar el proceso de investigación”, concluyó
el forense.
Recordemos que producto de este siniestro, se abrió un proceso judicial en contra de los propietarios del hostal, principalmente porque se acusaba que no se contaba con las medidas de seguridad respectivas.