Gabriel Faúndez, músico nacido en Punta Arenas, pero
radicado hace muchos años en Santiago. Los ritmos, sonidos de la guitarra, la
visión artística y la vida bohemia siempre estuvieron cerca de él pues su
familia disfrutaba de la creatividad y siempre buscaba formas de expresarse.
No es extraño que Gabriel desde pequeño haya decidió
incurrir en la música, así lo demostró en la enseñanza básica y media en el
Colegio Miguel de Cervantes, participando de diversos certámenes, actos y
actividades. Formalizó sus conocimientos asistiendo y titulándose como
Intérprete Instrumental mención Guitarra Eléctrica en el Instituto Profesional
Escuela Moderna de Música y Danza. También cuenta con Licenciatura en Música
obtenida en la Universidad Andrés Bello y conocimientos para la Dirección
Orquestal, realizando un curso en el Teatro Biobío.
Faúndez se mantiene bastante ocupado ya que en la actualidad
es profesor del taller de guitarra en la Academia de Instrumentos Musicales de
la Universidad Academia del Humanismo Cristiano, es director musical y
guitarrista de Caturriz, guitarrista de la banda Ux, guitarrista del grupo
Chalonko music, director musical y guitarrista de Fran Sfeir, director musical
y arreglista de Landaeta y Cano Producciones, guitarrista solista de la obra
“Autosacramental por Navidad” de Gastón Soublette y Fidel Sepúlveda. Este
artista magallánico explica que todo lo anterior es gracias a su perseverancia
y comenzó con su banda Diógenes, la cual se formó hace más de 15 años, y en la
que es guitarrista, compositor y fundador.
Caer para aprender
Con 15 años de experiencia, Gabriel cuenta que su día
inolvidable comienza desde el fracaso. “En agosto de 2010 me llama el director
coral Víctor Alarcón (ex Patagonia 4), para participar en una obra llamada
‘Autosacramental por Navidad’, como guitarra solista. Estaba muy emocionado
porque sería mi primer trabajo profesional en relación a la música en vivo”,
comenta el músico.
Continúa su relato y detalla que en octubre tuvo su primer
ensayo. Sin embargo las cosas no salieron como esperaba. Creyó que se había
preparado bien, pero lamentablemente no pudo con la intensidad y fracasó,
condicionando su permanencia en la obra. “Ese mismo día, después de ensayo,
Víctor me dice textualmente: ‘Gabriel si no te la puedes con esta obra no te
preocupes, hay una fila de guitarristas que querrían estar en esta obra’. Fue
la primera vez que sentí que fallé como músico. Logré superarlo en 24 horas,
ese mismo día practiqué mucho en mi casa y llegué al día siguiente sabiéndome
la obra completa. Aprendí en esos días que para estar vigente en este rubro,
hay que estar preparado el 200% para sobresalir del resto”, manifestó.
Uno más en la historia
Gabriel cuenta que el primer concierto fue en los salones de
la Universidad Católica, pero a pesar de la emoción de esa noche, la
presentación que más lo marcó fue la del 23 de diciembre. La obra fue
interpretada en el Teatro Municipal de Santiago, cuna de la música y cultura de
Chile. Fue la primera vez que Gabriel pisaba ese escenario. “El concierto era
al mediodía, pensando eso y además siendo la víspera de Navidad pensé que irían
pocas personas, no me importaba mucho porque de todas maneras íbamos a dar un
concierto perfecto. Estaba parado en el escenario del teatro, desde ahí no se
puede ver muy bien al público, con suerte aprecias a quienes están sentados
hasta la tercera fila. Yo pensé, ‘pucha vino poca gente, bueno no importa’. Al
terminar la obra escucho ese aplauso estremecedor, se prenden las luces del
público y los veo por primera vez, un teatro lleno. Fue un momento perfecto,
esa presentación siempre me impulsa a seguir mi carrera musical. Luego de nueve
años seguimos interpretando la obra en diferentes partes de Chile, lamentablemente
sin nuestro amado director Víctor Alarcón, ya que él hace un año partió de este
mundo, pero todos los actores que hemos pasado por esta obra tenemos la
responsabilidad de seguir presentándola en todo el país”, concluyó el músico
magallánico.