Éste consiste en entregar facilidades para que la fundación, a través de su programa Servicio en Beneficio de la Comunidad (SBC) pueda intervenir en aquellos internos que actualmente cumplen condena en el Complejo Penitenciario de Punta Arenas para generar la prestación comunitaria desde el interior del penal.
Estos internos cuentan con una condena anterior como adolescentes en trabajo comunitario, y que tras cometer un nuevo delito son condenados como adultos y, por lo tanto, se posterga la condena del trabajo comunitario y prevalece la última por ser más gravosa.