La idea era dar una señal potente de compromiso. Aunque no había cifras regionales, para el Ministerio de Educación los resultados globales de Lenguaje resultaban lo suficientemente preocupantes para actuar.
Al analizar los resultados de la última Prueba Simce aplicada a los alumnos de 8° Básico y 2° Medio, el secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, se mostró “preocupado debido a la baja que han tenido los hombres en la última década”. Se refería puntualmente a los resultados El puntaje promedio 2015 es de 247 puntos, lo que refleja una disminución estadísticamente significativa de 5 puntos, respecto de la medición anterior.
Acción concertada
En forma coordinada, todos los representantes de esta cartera en regiones, incluida por cierto Magallanes, anunciaran a la comunidad que el Ejecutivo está consciente que hay una situación difícil en Lenguaje y que se están tomando las medidas concretas para enfrentarla. En ningún momento, se intentó bajar el perfil a la situación, sino más bien, dar cuenta de las acciones que se pretende llevar a cabo.
En concreto, sus palabras tuvieron varios ejes.
Microrrealidades
Para el ministerio hay una premisa básica, en este desafío. “Cada colegio es diferente, cada uno tiene una particularidad especial y, por ello, cada establecimiento debe elaborar su propio plan de mejoramiento escolar”.
Así las cosas, cada comunidad escolar tiene plena autonomía para definir sus propios planes de acción reflejados en los respectivos planes de mejoramiento.
Buenas prácticas
Una de las herramientas en las cuales, el Ministerio tiene mucha fe, es en el fortalecimiento del clima de convivencia interna. El liderazgo directivo, el respeto mutuo, los hábitos de vida saludable, son factores que, según las autoridades ministeriales, han llegado a contribuir con alzas sorprendentes: hasta 85 puntos, en algunos colegios. “Cuando en un lugar hay un ambiente de respeto y sana convivencia escolar, eso se nota en las ganas de aprender de los estudiantes”, sostuvo Makuc.