Hace un año Punta Arenas registró el récord de turistas extranjeros

Aquel
seis de febrero, Punta Arenas, una de las ciudades más alejadas del
mundo, se llenó de vida como pocas veces se había visto.

Ese
día, más de dos mil 600 pasajeros extranjeros arribaron a la ciudad a
bordo de tres cruceros internacionales que participaban en lo que
prometía ser la mejor temporada de los últimos años.

Desgraciadamente,
a la vuelta de pocas semanas ese brillante porvenir se derrumbaría como
un castillo de naipes ante el avance de la pandemia que golpearía con
brutal fuerza a la Región de Magallanes, al punto que, incluso, el
exministro Mañalich denominaría al brote de Punta Arenas, “el brote de
los cruceros”, lo que desencadenaría duras protestas del sector
turístico.

Aún
así, persisten las dudas sobre lo que se pudo hacer o no, durante ese
vital verano de 2020 y, especialmente, las posibilidades que se abren
para el futuro del sector turístico, en momentos que el inicio de un
histórico proceso de vacunación puede traer consigo, la promesa de una
reactivación de este sector.

Sin
embargo, el valor principal de estas líneas, simplemente, busca volver a
conectarnos con las alegrías e ilusiones que, hace tan sólo un año,
Punta Arenas vivía y anhelaba en el día récord de visitantes de la que
prometía ser la mejor temporada turística de la historia.

Desde temprano

Aquel
día, el informe de EPAustral consignó que conforme a lo programado,
“este jueves 6 de febrero recalaron en los terminales Arturo Prat y José
de los Santos Mardones en Punta Arenas tres cruceros internacionales,
todos ellos en su única visita a la ciudad para esta temporada”.

La
jornada de múltiples arribos que involucró el arribo de alrededor de
2.600 pasajeros, fue abierta a las 7:29 horas, cuando el crucero New
Amsterdam amarró en el Muelle José de los Santos Mardones. La nave, de
238 metros de eslora perteneciente a Holland America Line, atracó con
1.199 pasajeros y 609 tripulantes, para zarpar alrededor de las 20:00
horas.


En tanto, a las 8:40 horas arribó al Muelle Arturo Prat el crucero
Balmoral, de Fred. Olsen Cruise Lines. La nave de 218 metros de eslora
con 1.091 pasajeros y 527 tripulantes continuó viaje alrededor de las
18:00 horas.

Finalmente, a las 13:20 horas atracó también en Muelle Prat el Hamburg, nave de 144 metros de
eslora con 336 pasajeros y 171 tripulantes. El crucero, de Hapag Lloyd
Cruises, zarparía ese viernes alrededor de las 12:30 horas.

Las tres naves fueron agenciadas por Inchcape Shipping Services.

Vívidos recuerdos

“Recuerdo
que ese día, Punta Arenas, repentinamente, se transformó en una ciudad
europea y cosmopolita, con cientos de personas que repletaban sus
calles, casi en perfecta armonía con la arquitectura neoclásica del
centro de la ciudad”, dijo Jéssica Audibert, quien ese día celebraba su
aniversario de matrimonio, en un céntrico restaurante de la ciudad.

Entre los comensales del establecimiento, los visitantes europeos también destacaron las delicias culinarias locales.

“Muy
rico y sabroso, nos gustó mucho, me sentí como si estuviera por un
momento en un restaurante de Sevilla. Y esa cerveza que tienen ustedes
es muy exquisita, No me imaginé que hubiera sabores así aquí en Punta
Arenas”, nos dice Hermann Kühn.

“Probé sopa de cebolla y paella y estaba bastante bien preparado, nos gustó mucho”, agregó su esposa, Marlene Jäger.

Semana clave

Fue
esa semana, bajo el sol más radiante de aquel verano, cuando se produjo
el peak de recaladas en la capital magallánica, nueve en total,
arribando a los muelles de la ciudad un total de más de 11 mil 500
pasajeros.

Por
esos días, las condiciones meteorológicas y otras ventajas de la
capital magallánica, convertían a esta ciudad en la capital del turismo
de cruceros en Chile, con cifras que duplicaban a la de cualquier otro
puerto a lo largo de los seis mil kilómetros de costas de Chile.

Eran
momentos en que se soñaba con aumentar las instalaciones portuarias del
muelle Prat o insistir en proyectos de gran envergadura como la dársena
de Punta Arenas, a pesar que el Gobierno había dicho que el proyecto se
había cancelado.

Noticias lejanas

Por
esos días, las noticias de lo que ocurría en las lejanas latitudes
asiáticas, con el avance del coronavirus, no eran tema en la opinión
pública local y apenas si aparecían en la opinión pública nacional.

Poco
a poco, sin embargo, las noticias fueron siendo más alarmantes y las
siguientes recaladas empezaron a teñirse de una creciente inquietud.

Aunque
las autoridades insistieron en que los turistas bajaban con todos los
protocolos sanitarios y que no había peligro alguno, durante semanas fue
común seguir viendo los habituales grupos de turistas recorriendo la
ciudad, sin medidas de protección alguna.

“Los
turistas que provengan de países considerados de alto riesgo, no podrán
desembarcar”, fue una de las primeras decisiones adoptadas y que se
dirigió, principalmente a los visitantes asiáticos, en principio. Nunca
se definió cuáles eran los países de alto riesgo.

Por entonces, países como Estados Unidos, España e Italia empezaban a contar un creciente número de casos de coronavirus.

Primer caso

El tres de marzo, el día que se anunció el primer caso de coronavirus, en Chile, había cientos de turistas en la ciudad de Punta Arenas.

-¿Le preocupa un eventual contagio aquí en Chile?, preguntamos a una turista estadounidense.

“Más
que lo que ocurra aquí, me preocupa lo que encontraré cuando llegue a
mi país, porque la costa oeste de Estados Unidos está muy afectada”,
contestó una turista estadounidense, mientras bajaba del Cerro La Cruz.

Poco después se declaró estado de catástrofe en Chile, las recaladas de cruceros fueron prohibidas y empezó una larga pesadilla.

Todo cambia

Los primeros casos de coronavirus empezaron a expandirse por el país y la región de Magallanes sería una de las primeras en ser afectadas.

El cambio de actitud de la opinión
pública local fue radical, al punto que los últimos turistas de
cruceros, fueron incluso bloqueados por indignados manifestantes que
instalaron vehículos a la salida del Muelle Prat en un intento de
bloquear el desembarco, de las naves, por lo que hubo que recurrir a
protocolos especiales para asegurarle a la población que los turistas
desembarcaban de modo seguro.

Mientras,
navíos otrora esperados con ansias como Zaandam se convertían en
lúgubres embarcaciones que navegaban por aguas chilenas impedidas de
desembarcar y con decenas de contagiados a bordo.

Turismo

Para
la presidenta de la Cámara Austro Chile, Paola Milosevic, hoy el sector
está enfrentando una durísima lucha por salir adelante y da por perdida
la actual temporada turística, aunque admite que el regreso de los
turistas internacionales deberá esperar mucho tiempo, hasta que la
pandemia no haya sido totalmente superada y se vuelvan a restablecer las
confianzas del público para volver a embarcarse.

Aún
así, no está de más recordar que la capital magallánica tiene un
importante potencial en este aspecto y que cuando las cosas vuelvan a
una nueva normalidad, será posible restablecer, quizá, una de las
industrias más prometedoras de la economía de Magallanes y que durante
mucho tiempo, le dio importantes beneficios… aunque ahora, todo sea
muy diferente.

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