Un
visitante de Tierra del Fuego, tuiteó: “La devastación por Castor en
Tierra del Fuego es tremenda. Camino a Lago Deseado hay una terraza de
represas, seis en total en cascadas una tras otra. La ultima vez que las
vi eran solo dos. Insisto en dar por fracasado absolutamente el
Proyecto GEF Castor”.
Cabe
hacer presente que el proyecto mencionado busca erradicar el castor a
largo plazo, pero las imágenes con que Carlos Zurita acompañó su
testimonio son impresionantes y son las que acompañan esta información.
De
acuerdo con cifras que maneja Conaf, se estima que en Tierra del Fuego
existen entre 65 mil a 110 mil ejemplares aproximadamente desde su
introducción en Tierra del Fuego en 1946 con la idea de aumentar la
biodiversidad local y generar recursos económicos, no obstante, terminó
transformándose en un depredador del bosque nativo de Tierra del Fuego
estimándose en una superficie de bosque afectada que alcanza las 23.500
hectáreas en la parte chilena de la Isla Grande de Tierra del Fuego y en
Isla Navarino.
En
2020, Conaf ejecutó el proyecto financiado por el programa de las
Naciones Unidas ONU REDD y la FAO, denominado “Restitución de procesos
ecológicos a través de la restauración del estrato boscoso en áreas
afectadas y abandonadas por castor en Tierra del Fuego”, que buscó
restituir 27 hectáreas dañadas por el castor a través de una masiva
plantación de árboles nativos que buscó reforestar el suelo de Tierra
del Fuego.
Una bomba latente
Al cubrir con
agua zonas boscosas, los árboles que siguen en pie mueren ahogados,
caen y se pudren, un proceso que emite grandes cantidades de metano a la
atmósfera, un gas mucho más contaminante que el CO2, agrega un
reportaje de Cooperativa, esta semana.
“Cada
granito al final del día suma. El extremo austral de Chile es una zona
particular, porque está muy al sur en una zona subantártica, alberga
bosques milenarios y tiene una influencia directa en el agujero de la
capa de ozono”, explicó a EFE Julio Salas, investigador en el Centro de
Investigación Científica de Yucatán (CICY) de México, citado por
Cooperativa.
“Por
eso, los gases que se liberan aquí tienen repercusiones a escala
global”, agregó el experto, quien se encuentra en Chile estudiando las
emisiones de gases de efecto invernadero que expulsan los bosques
devastados por los castores.
Frederic
Thalasso, también investigador del CICY, alertó a EFE que, si se dejan
secar o se explotan para extraer combustible, las turberas tienen
capacidad de liberar el equivalente a 200 años de emisiones del país de
gases de efecto invernadero.
“Si
el carbono que albergan las turberas de Chile se liberara, sería algo
como 15 gigatoneladas de CO2 liberadas a la atmósfera”, sentenció.