“Abrimos el 1 de octubre y tras 15 días Chile es otro. Nuestro equipo ha mostrado una tremenda resiliencia, nuestras sucursales están operativas, no hemos tenido grandes daños y en cambio tenemos excelentes resultados, incorporaciones y rentabilidades”, comenta Ricardo Guerra, gerente General de AFP Uno, la última administradora sumada al sistema. Hasta ahora cinco mil personas se han afiliado y otras mil se han traspasado.
Y sin embargo, el país cambió brutalmente en estos últimos días, sobre todo para las AFP. “Para nosotros es fundamental proteger a nuestro personal y por ello, nuestros vendedores salen a la calle con ropa normal y sin el logo corporativo”.
Y es que las AFP están en el corazón de la tormenta que azota al país desde hace tres semanas y donde el bajo monto de las pensiones es, con toda seguridad, la principal demanda de las protestas.
Guerra cree, sin embargo, que el aporte de esta nueva AFP puede marcar un camino de solución.
“Ofrecemos un 40% menos de comisión respecto del promedio del sistema y comparadas con las más caras, nuestra comisión es menos de la mitad”.
-¿Cómo se refleja eso en términos prácticos?
“La gente puede llegar a ganar hasta 200 mil pesos más al año si se cambia a nuestra AFP. De hecho, si todos los trabajadores se cambiaran, el ahorro del sistema sería de más de $300 mil millones al año y eso lo que hace es bajar la tarifa”.
-¿Cómo ve la actual situación social?
“Estamos en un Chile distinto y la gente está muy molesta con el sistema. Nosotros no formamos parte de la Asociación de AFP, es decir, no formamos parte del club de las otras AFP. Somos una nueva AFP, críticos del sistema y empatizamos con la gente que vive pensiones inaceptablemente bajas”.
-Un sistema previsional debe velar no sólo por los trabajadores, sino también por todas las personas, como por ejemplo, las mujeres que se dedican al cuidado de sus hijos, los trabajadores de menores ingresos. ¿Qué proponen al respecto?
“Las pensiones deben mejorar ya. No se puede esperar. Creemos que aumentar un 20% el Pilar Básico Solidario no es suficiente”.
-¿Y cómo se mejora?
“Hasta ahora, siempre se ha intentado poner sobre la mesa todo el paquete al mismo tiempo. Se debe aumentar mediante una ley corta, el aumento del pilar solidario ahora y dejar toda la discusión más técnica y otros elementos para una segunda ley; no digo patearla, sino seguir discutiendo después de este primer cambio”.
-Hay personas que per sé no van a poder capitalizar.
“Estamos de acuerdo con eso. Se tiene que tener un componente de solidaridad más allá de la capitalización individual y eso lo estamos empujando con un 2% de los actuales trabajadores a los actuales pensionados. El reparto en sí mismo es pan para hoy y hambre para mañana, porque cada vez hay más trabajadores y menos pensionados. Pero en el momento que estamos hoy día es necesario un 2% de solidaridad de los cotizantes actuales. Eso va a tener un impacto relevante en las pensiones que hoy se pagan”.
-¿Más aporte de los trabajadores?
“La generación que hoy se está pensionando partió en el sistema antiguo, los sueldos de entonces eran mucho más bajos que hoy. Además, la densidad de cotización y la formalización del empleo era mucho más precario. La generación nueva de trabajadores debe meterse la mano al bolsillo. No hay otra, porque las arcas fiscales tienen un límite”.
“Y un tercer factor es el aumento de la cotización de un 10 a un 14%, porque la cotización actual no es suficiente para financiar las pensiones por tantos años. Creemos que no es necesario crear nuevas instituciones para administrar esa mayor cotización. Ya existe una entidad que es el Fondo de Reserva de Pensiones que es del Estado y no generaría mayores costos”.
-Si subir 30 pesos al Metro significó que estallara el país, ¿qué pasaría con una mayor cotización?
“Es delicado, tenemos que ver cómo se hace de a poco, ir aumentando esta tasa a razón de 0.5 al año hacerlo de forma paulatina. Los empleadores deben meterse la mano al bolsillo. El problema es tan crítico que hay la única forma es atacando todas las palancas posibles.