El 4 de junio se realizó una marcha en diversas capitales del país para solicitar al Gobierno que dentro de la canasta Auge se ingresara la bomba de insulina, dicho instrumento permitiría que aquellos que son insulinos dependientes pudieran tener una mejor calidad de vida y, a la vez, menos problemas de salud a largo plazo.
Diario El Pingüino se contactó con uno de los promotores de aquella propuesta al Gobierno: Marcelo González, quien manifestó que “en Chile, el GES, Auge, como fue conocido al momento de su lanzamiento en el año 2005, es un plan de salud que busca entregar cobertura sanitaria a todas las personas que tienen alguna de las 80 patologías incluidas en él”.
La diabetes, tanto tipo 1 como tipo 2, fue una de las primeras enfermedades incorporadas.
González agregó que “en junio de 2005 ya comenzamos hacer uso del derecho a tener nuestros insumos y prestaciones, sólo cancelando un copago mensual. Al momento de su puesta en marcha, quienes fuimos diagnosticados con diabetes tipo 1 antes de 2005, y por consiguiente ya estábamos recibiendo tratamiento, teníamos una gran duda. Al mirar las canastas veíamos que no se incluían algunas de las insulinas más modernas, y la cantidad de tiras reactivas para usar por día eran pocas, entonces temíamos que nos hicieran volver a tratamientos antiguos, que para muchos significarían un paso atrás en el manejo de su diabetes”.
Además, añadió que “hoy una persona que se inyecta insulina debe pincharse aproximadamente unas seis veces como mínimo, lo cual también provoca en las personas otros problemas de salud a lo largo del tiempo, es por lo cual nosotros estamos pidiendo que se incluya la bomba de insulina, ya que dicha bomba nos permitiría tener una mejor calidad de vida, y evitar otras enfermedades que vienen después con la diabetes. Sin embargo, es muy costosa pero los gastos se disminuyen si pensamos que las otras enfermedades ya no se presentarían, y una persona que vive con la enfermedad desde muy pequeño, esta bomba le aumenta considerablemente una mejor calidad de vida”.
Ana María Muñoz, representante de los insulinos dependientes de Magallanes añadió que “en nuestra región existen más de 300 personas que son insulinos dependientes y claramente la bomba de insulina mejoraría la calidad de vida especialmente la de los niños ya que un niño al mes se debe pinchar mas de 180 veces, sin embargo hay que ser realista y la bomba de insulina por más que sea entregada por el auge si no se asegura su mantenimiento tampoco podriamos cubrirla, ya que por lo menos se necesitan unos 400 mil pesos anuales para su mantención”.