El posible nexo entre dos tristes records que ostenta Magallanes -abigeato e hidatidosis- es lo que podría dilucidar el trabajo de las autoridades regionales de Salud y Agricultura, en los próximos meses.
Y es que las cifras regionales en ambas áreas impresionan, pero hasta ahora no se había hecho pública una relación entre ambas. Estimaciones de la Seremi de Agricultura sitúan en hasta 200 mil cabezas de ganado ovino, el número de animales que son objeto de abigeato cada año en la región, lo que representaría hasta el 10% de la masa ganadera regional, de acuerdo al último censo agrícola.
A su vez, Magallanes ostenta el segundo lugar a nivel nacional, en prevalencia de hidatidosis, con 11 casos por cada 100 mil habitantes, según informó el seremi de Salud, Óscar Vargas. “Estamos participando en una mesa de trabajo para determinar las causas de esta alta prevalencia regional, la segunda del país, tras la Región de Aysén”, dijo.
Vargas sostuvo que por ahora no cuentan con elementos de juicio para descartar o afirmar si la tesis de un nexo entre ambos fenómenos existe, por lo que es muy relevante el trabajo de los organismos técnicos de Salud y Agricultura.
El nexo entre ambos fue denunciado públicamente por el empresario José Marín, dueño del frigorífico Agromarín. “Los niños se contagian por el contacto con animales que, a su vez, han consumido vísceras provenientes de faenamientos ilegales”, declaró Marín.
Pero no sólo es el mercado negro el responsable de aquello, pues la seremi de Agricultura, Étel Latorre, expresó que no sólo se trata de faenamientos clandestinos, sino algo más complejo y peligroso. “Desafortunadamente existe una cadena de comercialización de carnes mal habidas que en un futuro incierto puede desencadenar enfermedades en la población consumidora”. Latorre incluso sostuvo que “se ha detectado carnes de dudoso origen” incluso en recintos de ventas ubicados en las ciudades.
A su vez, la directora regional del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, María Isabel Sánchez, admitió ayer que el organismo no conoce cifras de abigeato de tal magnitud, pero expresó que “nosotros trabajamos con las denuncias formales que son muy pocas. Pero los agricultores reúnen a sus animales dos o tres veces al año y es entonces cuando detectan las pérdidas sufridas que pueden obedecer a múltiples causas, entre ellas el abigeato. Lo importante es que si ellos, los agricultores afectados, no realizan las denuncias correspondientes, entonces difícilmente se podrá poner atajo a esta situación, pues los organismos policiales correspondientes no destinarán más recursos a su combate por falta de denuncias”, expresó.