El invierno de este año fue notablemente benigno en la zona más austral del país, con escarcha y nieve casi ausentes, al punto que la municipalidad despejó las calzadas de calles y avenidas con pendientes lanzando una cantidad de sal que apenas superó las 70 toneladas.
Ese volumen es notablemente inferior al de otros años, en que se triplicó y hasta se cuadruplicó debido a las malas condiciones climáticas que se presentaron sobre Punta Arenas durante el período invernal.
Un efecto colateral de esa benignidad invernal fue el cambio, venta y uso de neumáticos con clavos, de acuerdo con lo que pudieron apreciar tres expertos en este tipo de actividades y que, a mediados de la temporada fueron consultados acerca del mismo tema y ésta fue su apreciación actual.
Muchos automovilistas, en temporadas anteriores, ya a mediados de abril, adoptaban medidas de prevención para enfrentar el invierno, ya sea utilizando líquidos anticongelantes en sus radiadores; cambiando plumillas del parabrisas y colocando neumáticos con clavos en sus vehículos con la aparición de las primeras escarchas o de las primeras nevadas.
Pero este año, la situación fue muy diferente: unos cuantos días con calles escarchadas y un par de nevadas que, con el correr del día, se diluyeron y dejaron en la estacada a los previsores y a los no previsores.
La mitad
Francisco Ampuero, jefe de uno de los talleres de la firma Recasur, ubicado en Angamos con Jorge Montt, explicó que, al revés de otros inviernos, los cambios de neumáticos con clavos disminuyeron casi a la mitad.
“Los promedios de años anteriores bajaron casi a la mitad y de los más de dos mil vehículos que atendíamos en inviernos normales, de esos con escarcha y nieve, apenas llegamos a los mil 500” explicó Ampuero, mientras proseguía con su trabajo en medio del intenso ajetreo del taller.
Y la razón: no hubo ni escarcha ni nieve que asustara a los automovilistas.
“Nos defendimos”
En la misma calle Angamos, pero más cerca del mar, José Ahumada Jelincic, dueño de una antigua gomería, señaló que se notó la baja demanda de cambiar neumáticos y colocar aquellos que tienen clavos.
“Nos defendimos haciendo de cuenta que ya había pasado el invierno y como aquí prestamos servicios a vehículos de todo tipo, no sólo autos o camionetas, sino que camiones, tractores y otros vehículos pesados, superamos el problema”, afirmó Ahumada, mientras en su establecimiento el trabajo no se detiene.
Compensamos
Oniel Henríquez, del local de Recasur en el recinto de Zona Franca, pudo apreciar que los neumáticos con clavos tuvieron poca venta en la temporada invernal que ya pasó, al menos en términos de fechas.
“Pero esa venta menor hemos podido compensarla con la demanda de neumáticos para los vehículos de las personas que van a salir de vacaciones” o de paseo durante el verano que se aproxima, señaló.
Se consultó a otras gomerías de Punta Arenas y todos coincidieron en que la demanda de cambio de neumáticos normales por otros con clavos, fue inferior a los de otras temporadas invernales y que los ingresos por este concepto disminuyeron casi a la mitad, pero “los clientes habituales no nos han abandonado y siempre llegan cuando tienen problemas, como “pinchazos” o desbalanceo”, afirman.
También señalaron que habrá que esperar y ver cómo se presentará la próxima temporada de otoño e invierno y si habrá o no escarcha y nieve.
Pero eso no lo saben a ciencia cierta, por ahora, ni los más sesudos y observadores expertos en climatología y en estudios de condiciones meteorológicas.