El
16 de agosto se inició el proyecto educativo “Mi Antártica” en el
jardín infantil y sala cuna Nelda Panicucci, el que luego de más de dos
meses culminó durante la presente semana en este mismo espacio.
Esta
iniciativa consistió en promover un sello cultural-regional en el que
los niños y niñas junto a las familias se pudieran involucrar en la
enseñanza y aprendizaje del patrimonio cultural, la flora y fauna, y la
historia regional.
Asimismo,
el principal enfoque estuvo en la Antártica, ya que esta entrega una
amplia variedad de experiencias significativas y educativas para que los
niños y niñas puedan aprender en base al juego. Por lo mismo,
realizaron diversas actividades que llevaron a cabo.
“Les
mostramos la historia de la Antártica a través de un paraguas
literario; conocieron los diferentes pingüinos de la Antártica, donde la
familia ayudó a hacerlos en volumen para que los niños pudieran
pintarlos; y también a los tipos de aves que se encuentran allá”, indicó
Marcela Soto, educadora de párvulos del medio menor A.
A
lo que también agregó que “además de los recursos marinos que se
encuentran en el mar y los animales marinos de la Antártica; todo ello
por medio del juego, de los cuentos, del arte y la literatura. Todos los
niños pintaron sus animales y creaciones para formar la Antártica en la
sala”, dijo.
El
objetivo fue acercar a los niños al Continente Antártico, a través de
diferentes metodologías innovadoras por medio del juego. En ese sentido,
a este proyecto educativo se unió personal del Inach, del Centro de
Asuntos Antárticos del Ejército de Chile y de GAIA Antártica de la
Universidad de Magallanes.
“Ellos
nos entregaron material, apoyo, hicieron talleres y visitas para que
los niños pudieran aprender de acuerdo a las diversas actividades que
nos colaboraron. En el Inach tuvimos la oportunidad de ir al Vivero
Antártico, donde están los bosques y el acuario antártico; allí las
familias formaron parte importante de esta visita. Posteriormente, en
todo lo que fuimos construyendo, formamos la Antártica en la sala”,
comentó Soto.
Participantes
Este
proyecto educativo se llevó a cabo en el nivel medio menor A, donde la
edad de los niños fluctúa entre los dos y los dos años y once meses.
“Este
es el primer proyecto en jardines infantiles de la región en el que se
abarca durante un tiempo tan prolongado la temática de la Antártica y
donde participen tantas redes instituciones que han avalado. La idea es
que este proyecto permanezca en el tiempo y que obviamente podamos tener
el Sello Antártico de Gaia de la Universidad de Magallanes”, concluyó
Marcela Soto, quien estuvo acompañada durante estos meses por su equipo
técnico: Katherine Barría, Catalina San Juan, Génesis Pinto y Edith
Alvarado.