La innovación tecnológica y la inclusión se unieron en un proyecto escolar de la región de Magallanes que hoy es reconocido en todo Chile. Un equipo de estudiantes de enseñanza media, conformado por Reiyi Bustamante, Benjamín Galindo y Pedro Pablo Altamirano, logró subir al podio a nivel nacional tras ser seleccionados por ProChile y la Fundación Volemos Alto.
El proyecto premiado es un dispositivo robótico diseñado específicamente para asistir y brindar soporte a personas que sufren desregulaciones sensoriales o crisis emocionales.
¿Cómo funciona el arnés inclusivo?
El diseño, que inicialmente se pensó como un chaleco, evolucionó hasta convertirse en un arnés que cubre zonas clave como el torso, debajo de las axilas, la columna y la base del cuello. Entre sus principales características destacan:
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Abrazo automatizado: El arnés utiliza un sistema de sacos de aire y bombeo que simula la presión física de un abrazo de contención para calmar al usuario durante una crisis.
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Monitoreo de signos vitales: Integra un brazalete encargado de medir las pulsaciones cardíacas para evaluar la estabilidad de la persona en tiempo real.
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Botón de pánico: Cuenta con un control de tres botones situado en el hombro, el cual envía una notificación inmediata a un familiar, amigo o profesor en caso de que la persona necesite auxilio urgente.
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Aromaterapia y autonomía: El sistema funciona a base de baterías recargables y es capaz de liberar un aroma agradable para complementar el proceso de relajación.
Un logro a base de esfuerzo autodidacta
Este reconocimiento nacional tiene un valor inmenso para la comunidad educativa, ya que el establecimiento no contaba con un taller o academia formal de robótica. El equipo, guiado por la profesora Claudia Mansilla, debió capacitarse de manera autónoma. Los jóvenes participaron en jornadas de estudio a partir de las 20:00 horas, donde aprendieron sobre robótica, inglés y desarrollo de competencias fuera de su horario regular de clases.
“Quisiera darle las gracias al liceo por darnos tantas oportunidades, a mi familia por apoyarme en todo y a mis compañeros por aportar ideas. No siempre las ideas fueron mías, sino que también hubo complementación de mis compañeros”, expresó el estudiante Reiyi Bustamante.
Por la poca anticipación con la que se comunicó la noticia y la dificultad de costear pasajes de último minuto a Santiago, el equipo celebrará desde Punta Arenas, mientras la organización del concurso gestiona el envío de las medallas y premios a la región.
El siguiente paso: Buscar recursos para la comunidad
Hoy, el principal objetivo de los estudiantes y su profesora es que este proyecto trascienda el ámbito escolar y se concrete. La profesora Claudia Mansilla enfatizó que la verdadera inclusión no debe quedarse encerrada en los establecimientos educativos o en los hogares, sino que debe salir hacia el mundo exterior donde las personas conviven a diario.
Para lograrlo, el equipo hace un llamado abierto a empresas y autoridades para obtener el financiamiento y los recursos necesarios que permitan fabricar un prototipo real y completamente funcional. El propósito final es entregar esta herramienta a través de una vía formal a las personas que realmente lo necesitan y generar un verdadero beneficio social.