Desde
que salió de la Unidad de Neonatología del Hospital Clínico de
Magallanes (HCM) a los seis meses de nacido y con una condición llamada
espina bífida, también conocida como mielomeningocele con hidrocefalia,
Agustín Almonacid, de cuatro años de edad, es uno de los cientos de
niños que se atienden en el Centro de Rehabilitación Club de Leones Cruz
del Sur.
Agustín
es el menor de cuatro hermanos y desde su nacimiento fue derivado
inmediatamente al centro para mejorar su calidad de vida. Desde aquel
momento, su madre, Claudia Mansilla, no se ha despegado de él y es su
fiel acompañante en las terapias.
“Cuando
nació mi hijo tenía mucha pena, no sabía a lo que nos íbamos a
enfrentar, pero sabíamos que teníamos que seguir adelante y desde su
llegada al centro ha sido una experiencia muy hermosa, además de conocer
a tanta gente que entiende la situación en la que estamos. Además, todos (terapeutas) te enseñan, te apoyan, y pasan a ser tus amigos,
esto no es simplemente una terapia, es nuestro segundo hogar”, dijo
Claudia, quien relató que su núcleo familiar es muy grande y han sido
parte importante desde el nacimiento de su hijo, gracias a la ayuda y
atención que le han brindado todos estos años.
“Las madres somos las que llevamos el peso de esto, pero gracias a Dios, cuando me dan una instrucción de cómo ayudar a mi hijo, todos es casa me ayudan, desde las atenciones hasta las hospitalizaciones en las que ha estado Agustín”, señaló Claudia.
Atenciones
Tres
veces a la semana, por más de una hora, asisten Agustín y su madre al
Centro de Rehabilitación, en ocasiones han tenido que rotar de especialista
por las hospitalizaciones en las que ha estado el pequeño, sin embargo,
su madre señaló que “la atención aquí es buenísima, no tengo nada qué
decir, cada una de las personas que ha pasado por la vida de mi hijo ha
sido una bendición para nosotros”.
Jornadas
A tan solo dos días del gran evento por las Jornadas, Claudia fue enfática al señalar que “espero que todas las personas coloquen
su granito de arena, que no aporten solo lo que queda en el bolsillo y
que de verdad se coloquen la mano en el corazón para cooperar con estas
lindas Jornadas, porque cuando uno no asiste al centro, pasa a ser un
evento más, pero cuando vivimos acá, es algo que se espera con ansias
para poder colaborar y poder retribuirle al centro todas las atenciones que ellos prestan a sus usuarios”.
@JesúsNieves