Angelito se levanta de madrugada para preparar su jornada diaria de trabajo. Se ducha, se afeita, toma desayuno y se despide de su familia -esposa y dos hijos pequeños- que aún duermen. Camina hacia la puerta, apaga las luces y parte. Antes de salir se encomienda a San Cristóbal, patrono de los conductores. “Afuera la cosa es brava”, alcanza a balbucear. Bajo techo está su fuente de trabajo, un vehículo moderno, pintado con los colores reglamentarios, en cuyas puertas están impresos los números de la placa patente. Cuenta que le ha costado sangre, sudor y lágrimas pagar las cuotas de su vehículo del año. “Es que tiene que ser nuevo, porque a los pasajeros no les gusta subirse a autos viejos, cacharrientos o que se ven sucios”, reflexiona. Las otras razones que le preocupan son que cada vez hay más competencia, que la gente se queja de las tarifas, que los conductores cobran de más cada vez que pueden, que nunca están cuando se les necesita. Pero los verdaderos monstruos, esos silenciosos y voraces, se le aparecieron hace un año: Uber y Cabify, las plataformas digitales que en dos clics ponen un vehículo donde uno quiera y aseguran una experiencia de viaje confortable, segura y a precios realmente convenientes.
La historia de este joven taxista santiaguino se repite en otras 482 ciudades del mundo donde están presentes estas plataformas digitales. La guerra está declarada y no da tregua. Las autoridades de transportes fiscalizan, sancionan y sacan los vehículos de las calles si no cumplen con la reglamentación vigente. Pero no es fácil identificarlos, puede ser cualquiera, su mejor aliado son las grandes urbes, con cientos de miles de automóviles circulando por sus congestionadas calles y avenidas.
¿Qué es Uber?
Las nuevas tecnologías están presentes en todas nuestras actividades, tanto que ya casi no nos sorprendemos ante la aparición de una nueva aplicación que viene a resolver alguna necesidad cotidiana. Eso fue lo que detectaron Travis Kalanick y Garrett Camp, los creadores de la plataforma Uber , quienes a partir de una fallida experiencia para conseguir un taxi, desarrollaron un sistema que convierte en conductor a cualquier ciudadano y en taxi a casi cualquier vehículo, porque se privilegia a aquellos más nuevos. En su blog oficial Kalanick cuenta que “si bien la aplicación buscó en un principio hacer más fácil conseguir un auto en una noche nevada, hoy está buscando resolver algunos de los desafíos más grandes que las ciudades enfrentan: carreteras más seguras, la congestión y la oportunidad económica”.
¿Cómo funciona el sistema?
Si bien es cierto que ya existen más aplicaciones similares a Uber y Cabify, son estas dos empresas las que han capitalizado de mejor manera las necesidades de transporte de los usuarios. Y su forma de operar es simple, sólo basta descargar en cualquier dispositivo digital una aplicación sencilla que hace el resto del trabajo. Luego de registrarse debe autorizar al sistema para encontrar su ubicación a través del GPS. El cliente elige entre diferentes modelos de auto y luego presiona en el botón que activa el pedido. Uber encuentra al chofer más cercano a través de la geolocalización y lo envía hacia el cliente. Ahora, en vez de levantar su dedo índice al aire para hacer parar un taxi, lo usa para en dos clics tener un auto a su disposición en cosa de minutos. La transacción se realiza con tarjetas de crédito o débito y tanto pasajero como conductor no ven el dinero, porque la tarifa ha sido acordada previamente. Mejor trato, mayor comodidad y bajos precios son los principales argumentos expuestos para preferir estos servicios.
Según explican los usuarios habituales, no es necesario reservar, como sí ocurre con algunos servicios de radiotaxi, cuya forma de operar obliga, sobre todo en las horas punta o en días feriados y festivos, a reservar, a veces hasta con varias horas de anticipación.
Uber explica, además, que “los pasajeros tienen un seguro en caso de que se produzca algún inconveniente. Así, pasajeros, conductores y demás usuarios de la carretera están protegidos”.
Lo mismo ocurre con Cabify, que en su página web dice que “posee cuatro tipos de seguros que respaldan la seguridad del chofer y pasajeros. Además, “el usuario tiene la capacidad de seleccionar el momento en que prefiere recibir el servicio”. Respecto de los conductores, el cliente “puede escribir un mensaje con sus peticiones especiales y les llegará directamente”.
En Magallanes
Si bien es cierto que Uber y Cabify aún no han llegado a la Región de Magallanes, nada asegura que no puedan arribar en el corto plazo a sus calles, porque la sorpresa parece ser la constante de estos servicios. Nunca se sabe cuando llegan, hasta que llegan.
De ahí que las autoridades ya estén preparadas ante la eventualidad de su arribo a la región más austral del país. Y las opiniones son variadas, aunque los une el deseo de proteger la actividad regulada por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones.
El seremi de Transportes, Gabriel Muñoz, señala que en su cartera no tienen problemas con el uso de las tecnologías, “al contrario, actualmente hay varias aplicaciones que se están usando en taxis regulares, que cumplen con la normativa vigente y prestan un servicio eficiente al usuario, que también ofrecen la posibilidad de pagar con tarjeta y que tienen la calificación del conductor e identificación del vehículo”.
Según cuenta, en Magallanes ya existe una empresa que está usando una aplicación específica, es Radio Taxi Ona, que posee una plataforma digital proveniente de Colombia y que les ha dado muy buenos resultados. “Para nosotros es sumamente importante, porque indica que estos sistemas, como Uber y Cabify, están siendo incorporados en la operación diaria de vehículos y conductores que cumplen con los requerimientos establecidos para operar en el transporte público”, enfatiza.
– ¿Cuál va a ser la posición del seremi de Transportes en Magallanes si se instala Uber o Cabify en la región?
“Nosotros tenemos obviamente que fiscalizar, sancionar y hacer respetar las leyes. Tenemos una normativa que se debe cumplir. En Uber, ni los conductores ni los vehículos cumplen con los requerimientos y, en este caso, tenemos que sacar esos vehículos de circulación, con los costos que ello acarrea. No sólo la multa sino que también sacarlo luego del aparcadero, que en la actualidad bordea los $ 400 mil a $ 600 mil y eso es algo que no dudaremos en hacer”.
– ¿Tienen algún plan de contingencia si mañana llega Uber?
“Si comienza a funcionar vamos a seguir con las fiscalizaciones programadas y si nos encontramos con alguno de estos vehículos en la calle aplicaremos toda la normativa vigente”.
– ¿Qué otras medidas se están ejecutando?
“Existe una comisión en el Senado que está recopilando información y escuchando a las distintas visiones que existen sobre el tema. Ahí participan expertos, gremios y se va a incorporar la mirada institucional del Servicio de Impuestos Internos y el Servicio Nacional del Consumidor. Pero mientras no tengamos los resultados de esta mesa de trabajo, debemos seguir haciendo cumplir la normativa vigente”.
– ¿Transportes ha impulsado alguna iniciativa de innovación tecnológica en el transporte de pasajeros?
“Estamos conversando con los representantes de Taxis Ona, porque ellos tienen la tecnología y la están operando, quizás también otras empresas podrían interesarse en usar este tipo de plataformas digitales. Obviamente, la decisión la deben tomar las empresas y/o los sindicatos”.
Opinión municipal
Desde la Municipalidad de Punta Arenas, su alcalde, Emilio Boccazzi también planteó su posición hace algunos días respecto del arribo de empresas como Uber o Cabify, y lo suyo fue un espaldarazo a la locomoción colectiva establecida (taxis, radiotaxis, taxis colectivos y microbuses), “transportistas que han cumplido con una serie de requisitos establecidos en la ley y han debido cancelar los permisos e impuestos, recursos que van en beneficio de todos los chilenos”, declaró.
El alcalde expresó que el marco legal del transporte público establece una serie de normas infranqueables para registrarse como tal, cilindrada mínima del motor, pintura conforme, antigüedad normada, desplazamiento dentro de un recorrido autorizado, grabado de placa patente en las puertas y, en el caso del conductor, contar con capacitaciones rigurosas para acceder a licencia profesional.
Boccazzi dijo que “la norma apunta a entregar seguridad a los vecinos que utilizan el transporte público y que la seguridad se pone en tela de juicio al utilizar una plataforma digital para contactar a choferes particulares, que no cuentan además con la expertise necesaria para el transporte de personas”.
La máxima autoridad comunal puntualizó que “Punta Arenas, Arica y Curicó son las ciudades con el mayor parque de taxi colectivos, lo que permite en la capital regional contar con recorridos concretos y con frecuencia constante, generando un ingreso digno y ordenado a quienes se desempeñan en el rubro. Esto contrasta con la (eventual) llegada de Uber, plataforma digital de conexión de transporte particular que se ha instalado en ciudades con falencias y desorden en la locomoción colectiva, situación que no acontece en Punta Arenas”.