La calle Capitán Guillermos está transformada en basural y depósito de chatarra

Don Carlos y don José, vecinos del sector, no recuerdan cuándo empezó a formarse el basural y depósito de chatarra que se aprecia desde el puente que une a la Villa Lorca con la Población Ríos Patagónicos y que tiene una extensión de unos 300 metros hacia el poniente, es decir, en dirección al cerro.
El paisaje es deprimente, porque es posible ver casi una decena de vehículos abandonados, en plan de reparación, destruidos por la acción de desvalijadores que se han llevado puertas completas, asientos, parte de los motores o, simplemente, han quemado los restos de esos automóviles.
Pero no todo termina allí, porque en el cauce del que fuera el curso medio del estero Llau Llau, los desperdicios se acumulan a lo largo de centenares de metros y a esa basura deben sumarse restos de carrocerías, neumáticos en desuso, pañales sucios, restos de artefactos electrodomésticos de todo tipo y los infaltables colchones usados, abandonados y lanzados al cauce, por estos días con muy poco caudal.
“El estero lo intervinieron aguas arriba y hoy es un canal profundo, con poca agua, pero con harta, harta basura. Ya no es el estero Llau Llau, era el estero Llau Llau y hoy día es un enorme basural”, afirmaron los vecinos.
¿Quiénes son los responsables? No se sabe, pero la basura y la chatarra están ahí.
Algunos vecinos responsabilizan a quienes se dedican a la mecánica y que carecen de talleres adecuados para realizar sus trabajos.
Otros señalan como culpables a sujetos que vienen de otras poblaciones y apuntan a que, en una oportunidad, personal municipal realizó un operativo de limpieza en lo que hoy sigue siendo un enorme basural y depósito de chatarra, pero no se llevaron todo y parte de eso permanece en el sector o está en el cauce del otrora estero Llau Llau.
Asimismo, también sindican como responsables de los desechos a los comerciantes que se desempeñan en la Feria Lorca, punto comercial de Punta Arenas que funciona los fines de semana en la calle Capitán Guillermos y en Circunvalación y que se ha extendido en forma notable en los últimos años.
Pero sea quien sea el o los responsables, el paisaje urbano es deprimente.
 El basural constituye una agresión muda a los vecinos que mantienen adecuadamente el aseo de sus viviendas, veredas y frontis.
También, aunque silencioso, es un ataque artero a la sana convivencia en un sector tradicional de la capital regional.

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