“La centolla magallánica sigue siendo la reina de la gastronomía regional”, aseguró el técnico en Gastronomía Rodolfo Savareses, al ser consultado acerca de cuál es el manjar que más piden los magallánicos y los turistas chilenos, argentinos y de otras nacionalidades que llegan a degustar de los placeres culinarios de Punta Arenas.
“A partir de las once de la mañana y hasta las cinco de la tarde, se preparan centenares de platos, con ingredientes tradicionales, pero la centolla va un paso adelante del cordero en las preferencias de los visitantes, sean magallánicos, turistas chilenos, argentinos o de otras nacionalidades que llegan a Punta Arenas y a nuestro restaurante”, indicó Rodolfo Savareses.
Para él también existen, se ofrecen y se preparan platos tradicionales de las gastronomía chilena, como carnes, pescados, pollos, con diferentes guarniciones “pero el consumo de la centolla se impone”.
Paltos
Un plato generoso de centolla magallánica, en palta rellena, cuesta 15 mil novecientos pesos, mientras que el famoso “chupe de centolla”, en plato de greda, vale 10 mil 900 pesos.
Otra de las “joyitas gastronómicas” es la merluza austral, rellena con centolla, palta y un salsa cuatro quesos, que cuesta 9 mil 900 pesos, preparación que también va bien con el salmón o con el congrio, dicen algunos sibaritas que la han degustado.
Y después, viene lo que ya es tradicional y se puede pedir y consumir donde quiera que se esté, a lo largo de la región y del país, como “filete a lo pobre”; “lomo a lo pobre”; pollo relleno, salmón y carnes a la plancha y, obviamente, la más que apetecida “paila marina”, preparada con mariscos regionales, cuya calidad y lejanía de la temida “Marea Roja” está certificada.
A todo esto, en opinión del maestro Savareses, hay que sumarle un plato que ha empezado a ganar terreno en los gustos culinarios de las personas: la merluza austral frita “a lo pobre”, contundente, sabrosa y al alcance de cualquier bolsillo o tarjeta.
Rodolfo Savareses disfruta con su trabajo; a los 34 años se le ve realizado; soltero, pensando en sus dos hijas (“fui papá muy joven”, afirma con una sonrisa) y adelanta que innovará con algunas creaciones gastronómicas que, por ahora, forman parte de su secreto profesional.
Y tiene un recuerdo grato y agradecido para “Don Alex”, el profesor que más recuerda, sin olvidar a los demás, porque está orgulloso de ser un ex alumno del Liceo Politécnico Cardenal Silva Henríquez e hijo respetuoso y cariñoso de su familia, cuyo “pater familia” es un esforzado maestro de la construcción.
Y sus creaciones gastronómicas sólo pueden consumirse en Punta Arenas y, por ahora, sólo están disponibles para los visitantes que lleguen a estas tierras australes y tengan un paladar que sepa apreciar los sabores que ofrecen los mares del sur del sur y que saben preparar personas como Rodolfo.
Ah…para el aperitivo , se recomienda un “calafate sour”; el maridaje ideal para tanta exquisitez va con un buen Sauvignon Blanc, la marca y el tamaño es responsabilidad personal; el postre regional, por excelencia, es el mousse de calafate o un helado con esa salsa, o con otras de berries, frambuesas o frutillas, ojalá regionales.