El segundo piso de la Intendencia de Magallanes es laberíntico, con decenas de puertas blancas por donde entran y salen autoridades, funcionarios y visitantes, durante buena parte del día, aunque nunca se sabe por cuál de ellas aparecerá su principal habitante, el intendente Jorge Flies Añón.
Su enjuta figura se mueve rápida y ágilmente por los pasillos. En tanto, saluda y atiende gente a la pasada, a quienes muchas veces sin estar en su agenda de actividades, escucha con cordialidad y afecto. Tras él, o en torno de él, su equipo, el círculo de hierro que lo acompaña en su gestión, que ayer cumplió tres años y desde hoy inicia, con nuevos bríos, el último al mando del Gobierno Regional.
Mientras espero mi turno, observo el trajín diario del Palacio del Gobierno Regional. Trato de adivinar por qué puerta aparecerá esta vez. Miro hacia la derecha, pero se abre la de la izquierda y asoma el doctor Jorge Flies. Saluda, se disculpa por la espera y me invita a pasar al salón donde recibe a los visitantes. Es el mediodía en Punta Arenas y lo anuncian las campanadas de la Iglesia Catedral.
– Intendente, ¿podemos comenzar?
“Sí, comencemos”.
– Ayer se cumplieron tres años desde que asumió en el cargo. ¿Cuál es el balance de su período al mando de la región?
“Tal como lo dije cuando inicié mi gestión en 2014, un elemento fundamental son los cumplimientos, es decir, que si comprometemos la palabra y metas, podamos efectivamente avanzar. En tres años de gestión y con todo un largo año por delante, que probablemente pasará muy rápido, pero que significa el 25 por ciento, me siento muy satisfecho, sobre todo por lo que se ha logrado en ámbitos que colocarán a la región en nuevos desafíos y nuevas condiciones hacia el futuro, especialmente en dos focos que hemos identificado como fundamentales para el desarrollo y que permanentemente han sido sueños de la región; primero, poder concretar una mejor conectividad, en una región lejana, aislada, que siempre ha reclamado su desconexión con el país, y segundo, la oportunidad que tenemos en el siglo XXI, desde un gran territorio, con muy poca población, de apostar por el conocimiento, la ciencia, la innovación y la tecnología, más que depender de sistemas extractivos, como han sido en su momento en Chile el salitre y el cobre. Ese esfuerzo hoy día en Magallanes se está dando tanto en conectividad como en las plataformas científicas que estamos colocando a disposición de las futuras generaciones”.
– ¿Cuáles son los hitos que han marcado su gestión?
“Primero, poder concretar muy tempranamente, el 2014, cuál iba a ser nuestra hoja de ruta, en la que coincidimos ampliamente con el Gobierno Central, como fue el Plan de Zonas Extremas, un gran convenio de programación en el ámbito de obras públicas, vivienda, economía y salud, que nos permitió ordenar muy tempranamente los compromisos que íbamos a tener en la región y que hoy estamos viendo los frutos en prácticamente todos los ámbitos. Lo otro que yo creo fundamental es pensar seriamente en que si bien estamos trabajando con un gobierno, uno tiene que entender que está haciendo un esfuerzo permanente de Estado. En cuatro años no se puede hacer todo lo que uno quisiera, pero lo que se tiene que dejar sentado es recibir el testimonio y dejar muy claro los esfuerzos que ya van a estar avanzados para posicionar a la región en ámbitos tan importantes como los ya mencionados”.
– ¿Qué iniciativas no ha podido realizar?
“Como gobierno vamos a poder dejar enunciados los principios de una nueva Constitución, que fue un proceso amplio y participativo, pero que quedará a disposición del próximo gobierno. También hubiésemos querido tener mejores condiciones laborales para nuestros trabajadores y si bien se avanzó en las condiciones de cómo se puede llegar a una negociación colectiva, idealmente se pudo ir un poquito más allá en la profundidad de la reforma laboral. Asimismo, fue muy difícil la gestión con algunos municipios, particularmente en Punta Arenas fue una situación compleja, sobre todo por las capacidades de ejecución que había y de sacar adelante programas y proyectos en conjunto, con un Gobierno Regional dispuesto -al igual como estamos ahora- pero que debe tener una contraparte muy fuerte en los gobiernos locales y que en la principal comuna en cuanto a población fue algo difícil”.
– ¿Qué escollos ha debido enfrentar para realizar su trabajo?
“Magallanes tiene una gran ventaja, que independiente de las sensibilidades políticas y personales, todos son muy querendones de su tierra y eso facilita mucho el trabajo. Lo menciono porque en el Consejo Regional, si bien tenemos un ramillete de todos los colores políticos, en general se puede observar que proyectos que son de comunas, provincias y de la región, tenemos unanimidad y un trabajo en conjunto. A veces con largas discusiones, pero cuando estamos convencidos, los proyectos salen adelante. Lo menciono porque no se da en todas las regiones. Las capacidades de ejecución de programas, presupuestos, de mirar una región en conjunto, aquí en Magallanes es una tremenda ventaja. Ahora, los escollos más importantes están en que probablemente tenemos pocas unidades técnicas capaces de llevar adelante proyectos de envergadura, con todo lo que es la dinámica administrativa del país. Cuando uno tiene un sueño como región, por ejemplo, el Kirke, que está desde los años sesenta en el listado de cosas por hacer, uno parte de un proyecto que no existe y tiene que tener una unidad técnica competente para levantar el proyecto, pasar por toda la administración del Estado, con todas las recomendaciones y, finalmente, tener un esfuerzo de tres años para llegar a la situación en que estamos hoy día, que está muy bien encaminada y probablemente va a llegar a buen término. Pero, probablemente, los sueños que tenemos en conjunto son muy mayores a las capacidades de nuestras unidades técnicas. Estoy hablando de los municipios, de los distintos servicios, como Arquitectura, Vivienda, Salud, para alcanzar a hacer todo en los tiempos que uno estima. En consecuencia, el principal escollo que tiene el Estado hoy día es que las capacidades en número de personas, no técnicas, son insuficientes para poder avanzar como uno quisiera. Por ejemplo, la unidad de Arquitectura llevaba catorce a quince proyectos importantes de la región por gobierno, hoy tiene 130 proyectos a cargo, con una dotación muy similar, que son ocho profesionales, que uno sabe que humanamente, por mucho empeño que le pongan, las ideas que hemos ido sacando adelante con los municipios, con las gobernaciones, con las unidades técnicas, muchas veces las capacidades humanas son superadas por la cantidad de proyectos que tenemos”.
– Queda un año de trabajo, ¿cómo se proyecta este último período?
“Lo que necesita un país que ha entrado en un espacio algo depresivo, es darse cuenta de que tenemos un país precioso, una región y gente preciosas, desde lo que hace y el esfuerzo que coloca para hacerlo desde los territorios vecinales y las familias hasta los territorios comunales, provinciales y regionales, muchas veces no nos damos cuenta de que en conjunto podemos crecer y avanzar mucho más. Algo fundamental es que nuestra comunidad necesita que se cumplan los compromisos, por ejemplo, dejar consolidado el Plan de Zonas Extremas, lo comprometido en viviendas, en conectividad terrestre y aérea, la fibra óptica austral, un proyecto que partió de cero y que hoy día, si bien una licitación fracasó, espero que antes que dejemos el gobierno esté adjudicado. Todo eso significa cumplir la palabra en sueño que tenemos como magallánicos de estar conectados en iguales condiciones que el resto del país. Lo fundamental en este año que nos queda de gobierno es que aquellas cosas que hemos comprometido públicamente, ojalá la gran mayoría de ellas, las podamos cumplir”.
– Su cargo es de confianza política y la Presidenta Michelle Bachelet se la ha dado. ¿Cómo es su relación con ella?
“Es una relación de muchos años con la Presidenta, nos conocemos desde antes que fuera ministra de Salud, por coincidencias de la vida, no por cercanía de historias familiares ni personales, sí en el ámbito profesional nos encontramos en el Ministerio de Salud y posteriormente, cuando ella asumió como ministra, se dieron algunos elementos como que la intendenta era Nelda Panicucci, con quien nos conocíamos, y un gran amigo, Ernesto Bencke, que asume como subsecretario de Salud, se dieron las coincidencias para trabajar como director de servicio durante el gobierno de Ricardo Lagos. Ahí, obviamente, la relación se hizo más estrecha, de confianza, de cariño y de amistad, en lo que significa ella como persona, profesional y también en su rol como autoridad. Tengo la mejor de las opiniones de la Presidenta, es una gran mujer, le ha tocado muy duro en lo que ha pasado a nivel nacional con múltiples eventos naturales y también políticos. No obstante, hay que reconocer el cariño y pasión que le ha puesto, con su capital político, a disposición del país”.
– Al parecer usted completará los cuatro años como intendente. ¿A qué atribuye su permanencia?
“Más que las palabras, lo que importa son los hechos. El Gobierno Regional, y no sólo es un tema personal sino de reconocimiento a un equipo, desde aquellos que son de confianza como los seremis, hasta los funcionarios públicos, que son de carrera y ponen mucho cariño a sus labores. Yo quiero recordar que cuando asumí no hubo ningún cambio de personal y eso es un reconocimiento a la carrera funcionaria, por primera vez después de muchos años fuimos el primer gobierno que llamó a concursos públicos para completar los cargos. A pesar de mi condición de independiente y de no militar en un partido de la coalición, creo que mi permanencia tiene que ver con los resultados, que tienen a la región creciendo más que a ninguna en el país. Eso es el trabajo de todos nosotros”.
– La ciudadanía desconfía de la política y tiene una percepción negativa de ella. ¿Ese juicio lo toca a usted?
“Cuando uno está como principal autoridad política en la región, probablemente esta nube de desconfianza que tiene la ciudadanía ante los hechos que han podido estar observando, tendría que ser iluso para pensar que a uno no lo van a tocar, porque cuando hay colusiones, boletas ideológicamente falsas, situaciones en las Fuerzas Armadas, inclusive en la Iglesia, obviamente la desconfianza y muchísimas veces la rabia, se instalan en nuestra comunidad. Por eso es tan importante cumplir con trabajo y con la palabra empeñada, porque la confianza se logra después de muchos años y se puede perder en un evento”.
– ¿Cuál será el sello de su gestión? ¿Cómo desea ser recordado?
“Como alguien que trabajó honestamente por la región. Si hay un lugar en Chile que tiene las condiciones para acercarse al desarrollo, en el ámbito cultural, educacional, productivo, es la Región de Magallanes. Ahora, si puedo como intendente dejar las condiciones en conectividad, en ciencia y tecnología, en educación, puedo estar tranquilo con las generaciones que siguen, especialmente mirar de frente a mis hijas y a mis nietos en el futuro”.
– ¿En qué estará Jorge Flies el 12 de marzo de 2018?
“Ojalá tomando unas vacaciones y volviendo a regalonear con mis hijas y mi señora un poquito más. Probablemente, reordenándome con mi carrera, que es Medicina”.
– ¿Qué mensaje les envía a los magallánicos?
“Primero, decirles que viven en la mejor región del país, lejos. Que tenemos hacia el futuro, si todos le ponemos empeño, la posibilidad de crecer, no sólo en lo económico, sino también en cultura, como sociedad, enriquecer más lo que ya somos como región y esa esperanza la construimos en conjunto. Históricamente hemos sido el final del mundo, pero creo que hoy día Magallanes puede perfectamente, así como se mira el universo en el norte del país, ser el principal punto en el mundo donde se mira nuestra casa, que es la tierra.