El
presidente de Asogama, Cristián Concha, declaró ayer que la actividad
ganadera está pasando por un período muy crítico debido a la sostenida
caída de la productividad ganadera, la cual se ha acentuado en los
últimos cuatro años.
Según
explicó, se trata de un fenómeno que sumado a los malos precios de lana
ha provocado uno de los peores momentos de la actividad a lo largo de
su historia, declaró.
Nivel crítico
“El
tema productivo de la ganadería está muy malo, porque hay muchos
factores que están afectando la ganadería, porque si bien algunos
precios están mejores que otros, la productividad está muy mala. Las
pariciones han sido muy malas. En Magallanes, las pariciones históricas
son de alrededor del 75, 80 por ciento, y ahora estamos con un 10 por
ciento menos, lo que es brutal. Estamos hablando de pariciones del 60
por ciento, 65 por ciento las mejores, y de ahí para abajo; hay predios
con pariciones del 50%, que es malísimo, y esa tendencia se viene
marcando, no es de ahora, son cuatro o cinco años que se marcan esas
tendencias producto de los depredadores, los competidores como el
guanaco, las liebres, los caiquenes, que en definitiva tienen la
posibilidad de comerse la mejor pradera, porque llegan primero a los
campos de rezago y cuando entra el ganado ya no tiene las condiciones
nutricionales y se pierde producción ahí”.
Agregó
que “hay que luchar contra todas esas variables; la ganadería está
pasando por un período muy crítico, uno de los más críticos de su
historia, y eso nos tiene muy preocupados y complicados, más que
coyunturas de precios de mercado que sabemos que en algún minuto pueden
darse vuelta.
– ¿Este es el problema que más preocupa a la actividad ganadera?
“Sí, absolutamente. Hemos tenido otros años con
precios de lana bajos, por ahí nos hemos arreglado. Pero además si la
producción está mala, se produce entonces la tormenta perfecta con
precios bajos y mala productividad, y así los negocios se ven muy
afectados”.
Lana
Concha
agregó que los precios de la lana se han recuperado levemente, pero que
la mayoría de los productores o bien ya vendió su producción a los
precios ínfimos del año pasado o, simplemente, prefirió no hacerlo, a la
espera de un mejor momento más adelante, en septiembre.