Hace
diez años, Juan Andrés Ampuero y Jacqueline Mai Mai iniciaron su
historia de amor. Se conocieron en Punta Arenas, y de su relación nació
su hijo de actuales ocho años. Hace cuatro años, una enfermedad que
padeció Jacqueline cambió su destino, debido a que requería de un
trasplante de hígado.
Ambos
magallánicos, iniciaron su relación, la cual sin pensarlo, se
convertiría en algo más que una familia, sino que ambos son compatibles
no solo en sentimientos, sino que también en temas de la salud.
Jacqueline
actualmente se encuentra internada en el Hospital Clínico de la
Universidad Católica, luego de haber recibido una donación de hígado, y
lo que el destino le tenía preparado, era sorprendente, su propia
pareja, Juan Andrés, fue el donante al ser compatibles.
“Con
Jacqueline nos conocemos hace diez años, tenemos un hijo de ocho años.
Nos conocimos allá en Punta Arenas y ahora estamos en Santiago. Su
enfermedad partió hace cuatro años, y hace dos años se detectó que tenía
el hígado inflamado, fue por un doctor que la operó en Punta Arenas y
le dio un remedio fuerte, y eso le hizo bolsa el hígado, nos dimos
cuenta hace dos años cuando falleció su hermano, y le empezaron a hacer
exámenes preventivo y arrojó una serie de enfermedades auto inmune,
cirrosis biliar”, relató Juan Andrés, en contacto con Pingüino
Multimedia.
Continúa
relatando que “se fue agravando, comenzó a cambiar el color de piel,
tenía sus ojos amarillos, cansancio, dejo de trabajar, y esto partió
hace cuatro años, desde que se detectó todo”.
Juan
Andrés recordó cómo fue que detectaron que el cuadro de Jacqueline era
de gravedad, ordenándose su traslado inmediato hasta una clínica en la
capital, para recibir un tratamiento, ingresando a la lista de espera de
trasplantes.
“El
último control, después de la pandemia, porque el doctor que la veía
era de tercera edad no estaba yendo al hospital, y después de la
pandemia, la vio él, y él le dice que no había otra opción que ver el
trasplante. El doctor la trasladó al San Borja de Santiago, la vio otro
doctor y la derivaron a la Clínica de la Universidad Católica porque
existe un convenio con el centro asistencial, entonces ella se podía ver
allá. Ahí quedó en lista de espera a nivel nacional, y esa era una
opción, y la otra opción era donante vivo, que casi siempre ven que sean
familiares directos. En este caso cónyuge. Yo tomé la decisión y ni
ella sabía. Yo hablé con los doctores para ver si era compatible, y me
empecé a hacer los exámenes, teníamos el mismo grupo sanguíneo, luego un
escáner una resonancia y salió todo positivo, media todo, la grasa que
tenía el hígado, tengo un 2.4% de grasa y muchos exámenes de sangre y
todos salieron positivo, esto será desde hace dos meses para ver el
trasplante”.
En
la capital se encuentran desde hace aproximadamente hace un mes, donde
ya fueron intervenidos, encontrándose él de alta, mientras que
Jacqueline pasó desde la UCI a la UTI y se espera que pueda estar de
alta dentro de las próxima semanas.
“Estamos
en Santiago desde el 25 de octubre, y nos hospitalizamos el 9 de
noviembre, y nos operaron el 10 de noviembre. En la operación estuvimos
diez horas en pabellón, estuve yo y Jacqueline igual estuvo diez a 12
horas en pabellón, y la operación salió todo bien. Viajó a Santiago mi
hermana menor, María Belén y uno de mis hermanos mayores, Miguel
Ampuero, y ellos nos han estado apoyando acá, cuidando al hijo, se van
turnando, uno ve al hijo y así hemos estado. También harto apoyo de la
gente de Punta Arenas. El doctor me dice que tengo el record nacional de
recuperación y de alta, porque me operaron el jueves y el domingo
estaba de alta, me dice que tengo un hígado muy bueno y eso es
favorable, de hecho tuve control y me dijo que el hígado se estaba
regenerando muy bien, ella está tolerando bien el hígado, de hecho ya se
está cambiando el color de su piel, está retomando el color que tenía
antes, el proceso es lento”, señaló.
Jacqueline
estuvo una semana en UCI, y ahora está en UTI, esperando bajar a sala,
ya que se encuentra estabilizada, levantándose de a poco para que le den
el alta en un par de semanas.
Ellos deben mantenerse en Santiago para los controles médicos, a la espera del alta de los doctores.
Los
gastos, sin duda han sido altísimos, por lo que las personas que
quieran colaborar con ellos, pueden hacerlo adquiriendo uno de los
números de rifa, donde se sortean distintos premios, para lo cual las
personas interesadas pueden contactarse con el celular +56979079926.
De
igual forma, en redes sociales se difunden constantemente las ayudas
que se organizan por parte de los familiares y amigos, para poder
solventar los altísimos gastos que requiere su estadía en la capital.