Durante el último siglo,
la península antártica ha sufrido las mayores tasas de crecimiento en
temperatura atmosférica. Este no es un continente aislado, dado que su
clima es modulado por mecanismos de variabilidad climática como el
fenómeno del Niño (La Niña), la Oscilación del Sur (ENSO) y el Modo
Anular del Sur (SAM).
Los
innegables cambios en el sistema climático de la zona están ligados a
la acción del humano. Por ejemplo, el incremento de los gases
invernadero posera industrial, responsable, entre otras cosas, del alza
de la temperatura atmosférica, aumento del vórtex polar y la disminución
de la capa de ozono.
Debido
a la complejidad del sistema climático en la Antártica y las
teleconexiones que modulan su clima, resulta necesario un desarrollo de
un monitoreo continuo de las variables que actúan en este sistema
climático.
Por
ello, el 2020 nace la iniciativa programática del INACH, perteneciente
al proyecto Observatorio del Cambio Climático, mediante la cual se
instalarán sensores climáticos para monitorear las condiciones
atmosféricas y terrestres en el continente blanco.
Además,
desde INACH también se ha utilizado el Programa Áreas Marinas
Protegidas, que contribuye al monitoreo de poblaciones de pingüinos
mediante tecnología de tracking, lo que permite entender cómo se ven
afectados los pingüinos por el SAM y los cambios en las coberturas de
hielo marino.
A
su vez, la lancha “Karpuj” contará con un termosalinógrafo, herramienta
capaz de registrar en tiempo real la temperatura y salinidad durante
algunos tracks de la Expedición Antártica Científica (ECA58).
Para el año 2024/2025 estará
operativo el nuevo rompehielos “Óscar Viel” de la Armada de Chile, por
lo que se extenderán las investigaciones al sistema climático de la
Antártica hasta el círculo polar, permitiendo ampliar el conocimiento en
el occidente del continente blanco.