La muerte de microalgas puede conllevar al agotamiento del oxígeno en el agua

Año a año una gran cantidad de grupos de científicos, apoyados por el Instituto Antártico Chileno
(Inach), se trasladan al Continente Blanco para estudiar la frecuencia e
incidencia de fenómenos naturales como el cambio climático y los
potenciales daños que eventualmente traería a los ecosistemas
antárticos. En ese sentido, la investigadora Laura Farías (oceanógrafa) y
el co-investigador Dr. Martín Jacques (geofísico y climatólogo), ambos
de la Universidad de Concepción, quienes explican la investigación que,
junto al investigador Juan Faúndez y a los estudiantes Vanessa Carril y
Álvaro Constanzo, realizan en el Continente Blanco.

Su
trabajo se remontan al año 2013, cuando trabajaron en estudios
liderados por la Beatriz Diez (ecóloga microbiana de sistemas extremos) y
que siempre se efectuaban durante los meses de febrero en bahía Chile,
isla Greenwich, archipiélago Shetland del Sur. Al analiz
ar
y revisar la data oceanográfica y ambiental, observaron que no todos
los meses de febrero se comportaban de la misma forma y que, de hecho,
había variaciones intra-semanales.

Primeramente,
su intención era capturar el bloom de fitoplancton (floraciones de
microalgas marinas). Es decir, que en una situación de altas
temperaturas o de exceso de nutrientes, estos organismos pueden
multiplicarse originando rápidamente florecimientos o mareas rojas. De
esta manera, el agua primero se torna a un color verdoso, rojizo y/o
marrón, dependiendo de los pigmentos que tenga

la microalga. La descomposición y muerte de estos microorganismos, a su
vez, puede conllevar al agotamiento del oxígeno en el agua y otros
efectos con consecuencias para los peces y otros organismos.

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