El cambio de paisaje lo
determinó el trabajo de personal de una empresa contratista de la
municipalidad, que procedió a retirar, con medios y personal adecuados, un
montón de basura, restos de materiales de construcción y tarros de pintura
vacíos que, personas desaprensivas fueron a depositar en una curva del pasaje.
Carmen Bahamonde, residente
en el pasaje, a la altura del 600, se declaró feliz por la medida de la
municipalidad y la empresa contratista y confía en que el basural clandestino
no será repuesto por los desconocidos e irresponsables de siempre.
Por su parte, María Eliana
Barría, a quien acompañaba una joven colaboradora de su establecimiento
comercial en la Galería Palace, Alejandra Gallardo, aplaudió la medida adoptada
y encontró que el pasaje se ve hermoso, limpio, pero al que le falta una
pasadita de máquina para dejarlo sin “eventos”, como se llama hoy a los hoyos
en la calzada.
Por su parte, Héctor
Ampuero, residente en el céntrico pasaje Dublé Almeyda, felicitó a quienes
adoptaron la medida de retirar los escombros y la basura que estaba depositada
justamente en la única curva del pasaje.
Pero se quejó de que, hace
un tiempo lo “taparon con partes de tránsito” porque estacionaba su vehículo
frente a su casa y lo acusaban de obstruir el tránsito de otros coches, sin
tomar en cuenta que él reside allí y prefirió volver a ser un modesto peatón
porque vendió su auto.
Todos aquellos
automovilistas que estacionaban en el pasaje Dublé Almeyda, cerca de Armando
Sanhueza, tratando de evitar el pago de las tarjetas de estacionamiento, se han
llevado una amarga sorpresa: un cartel, en vistosas letras azules, indica que
en el sector hay que cancelar el derecho a estacionamiento.