La olvidada costumbre de las compras en Río Turbio

Diciembre del 2015 llegó con todo para los argentinos. El recién asumido Mauricio Macri, tomaba por las astas la economía del país vecino y establecía sus ocho medidas principales, entre ellas, la devaluación, el tarifazo y la eliminación de las retenciones, además de golpear las finanzas de las casas trasandinas, también afectó al bolsillo de algunas familias chilenas, especialmente natalinas.
Río Turbio, pueblo minero argentino, ubicado a tan sólo 30 kilómetros de Puerto Natales, tiene una larga data de hermandad con la capital de Última Esperanza, ya que desde 1940 que convirtió el carbón en la principal fuente laboral y de ingresos en los hogares natalinos. Incluso, hasta hace poco, se convirtió en un alivio económico para las familias natalinas que habitualmente viajaban a comprar cosas para el hogar y a llenar sus estanques de combustible.
Este último era el principal motor motivador para cruzar el paso fronterizo de Dorotea o de Casas Viejas. Es que la diferencia no era menor. Por ejemplo, en 2013 el precio de la gasolina -por litro- era de  6,3 pesos argentinos, esto quiere decir entre 420 pesos chilenos (según el cambio de esa época), mientras que en nuestro país, en ese mismo año, las gasolinas de 93, 95 y 97 alcanzaban un valor promedio de $910  por litro, casi cuatro veces más caro que en el país trasandino. En aquel entonces, en Puerto Natales se convirtió hasta en un negocio clandestino la venta de combustible que se traía desde la ciudad vecina, convirtiendo a Río Turbio en el principal abastecedor de combustible de la comunidad natalina, donde se observaban largas filas de automóviles en las estaciones de servicio a la espera de los camiones abastecedores para poder cargar el tan cotizado combustible, el cual escaseaba muchas veces por la abundancia de natalinos que la compraban en grandes cantidades, ya que estaba desactivada la ley que establecía cupos y precios especiales, quedando invisible cualquier tipo de límite de compra.
En septiembre del 2013, según datos fronterizos, cruzaban más de 500 vehículos chilenos diariamente por los pasos de Dorotea y Casas Viejas para realizar el respectivo llenado de estanque y repletar los supermercados La Anónima o Stella Maris, para comprar cosas para la casa. Algunos cruzaban la frontera incluso más de dos veces al día.
Una de las personas que viajaba habitualmente al país vecino era Sandra Villagrán, quien cruzaba la frontera cuatro veces al mes con su pareja para realizar las compras semanales del supermercado y de combustible. “Íbamos como cuatro veces al mes, o si podíamos, más, lo principal era ir a comprar la yerba mate, el azúcar, el aceite, la harina y el detergente que era como la mitad más barato allá que acá. La yerba mate era como la mitad más o menos; acá estaba saliendo 7 mil o 6 mil el kilo, y allá nos salía por 4 mil o 3 mil y algo el kilo de yerba, así es que siempre traíamos unos 8 kilos al mes porque todas las veces que íbamos podíamos traer entre 2 y 3 kilos, entonces se notaba mucho la diferencia”, comentó Sandra, recordando el ahorro que tenía al preferir comprar al otro lado del alambrado.
Eso sí, no todo era llegar y llevar, sino que en los pasos fronterizos habían restricciones por alimento o por producto. Aun así, los natalinos se las ingeniaban y viajaban en grupo para comprar la cantidad que necesitaban de cierto producto. “Yo vivo con mi pareja e íbamos los dos a comprar nuestras cosas. Para empezar, cuando no teníamos contactos allá comprábamos nuestros seguros acá, pero tratábamos de comprar el seguro más económico que nos duraba como un mes y antes de que se terminara el mes, en el último viaje, comprábamos un seguro allá que era más barato”, contaba Sandra Villagrán.
Pero no duró mucho, desde la explosión de las compras en Argentina por parte de los chilenos en el año 2013, hasta que asumió Mauricio Macri, comenzaron -de a poco- a notar la diferencia de las primeras medidas en la economía argentina. “Primero me empecé a dar cuenta de que no convenía mucho viajar al “Turbio” y me di cuenta por el combustible, ya que empezaron a haber problemas económicos en Argentina y tuvieron que subir los precios, entonces ya no convenía ni siquiera comprar combustible. Por los mismos cambios de gobierno en Argentina aparecieron muchos problemas de desempleo y paros, entonces los precios se fueron equiparando con Chile y ya no pudimos seguir comprando”, confesó Sandra Villagrán.
Es que la diferencia ahora con Argentina es mínima, incluso es más caro en algunos meses. El promedio del mes de marzo del combustible en el país vecino es de 18,45 pesos argentinos, esto quiere decir 778,53 pesos chilenos, mientras que en Chile, las gasolinas de 93 y 97 octanos enfrentaron una baja de 5,5 pesos chilenos, quedando en un promedio de 650 y 677 pesos chilenos, respectivamente.
Este aumento de precios, tanto en combustibles como en los supermercados, afectó de sobremanera al presupuesto de las familias natalinas. “El presupuesto mensual ha subido bastante en mi casa, ahora gasta unos 100 mil pesos más, porque lo que igual era económico comprar eran los artículos personales, por ejemplo el champú, las cremas para el pelo y todo eso, además del detergente, entonces se notó mucho la diferencia”, contó Sandra Villegas que ya ni siquiera sabe los precios que se manejan hoy en Río Turbio, porque no viaja hace ocho meses.
Situación similar es la de Pilar Concha, quien no viaja hace más de un año al pueblo vecino, donde principalmente basaba sus compras en el café en grano. “El café salía como 1500 pesos menos allá que acá, el aceite igual, eran como 1000 pesos menos, el detergente estaba entre 1000 o 1500 pesos menos allá. Lo que pasa es que antes uno igual aprovechaba de comprar bencina, pero ahora no, algunas cosas se sienten, como por ejemplo el café para máquina y la bencina, que igual es harto”, cuenta Pilar, quien ya dejó atrás la yerba, el café, el detergente y el combustible trasandino, enfocándose en el mercado nacional.
Rosa Díaz, natalina, también prefería comprar en Río Turbio. El aceite, el detergente y varias cosas más estaban incluidas en su lista de compras que hacía antes de cruzar la frontera, algo que ya no le conviene. “Subió el aceite, el detergente. Todas esas cosas que uno compraba han subido, ahora ya no conviene comprar, yo prefiero comprar mis cosas acá porque en realidad son los mismos precios. La bencina aún sigue conviniendo un poco, no como antes, pero todavía conviene para uno que tiene vehículo”, confiesa Rosa, quien viajaba más de una vez a la semana al pueblo argentino.
Eso sí, todavía hay gente que continúa viajando a Río Turbio, ya sea para cobrar pensiones o incluso para ir al médico o continuar estudios superiores. Es que Río Turbio, con tan sólo 8.814 habitantes, según el INDEC del 2010, tiene un hospital donde los chilenos podían optar – por ejemplo –  a una consulta particular con un cardiólogo o un dermatólogo a tan sólo 5 mil pesos chilenos en ese entonces, costo bastante menor al que tiene que pagar hoy un natalino para trasladarse en bus hasta Punta Arenas y pagar una consulta particular. Hasta ir al dentista era común para los habitantes de Puerto Natales, muchos incluso, hasta el día de hoy continúan sus tratamientos de ortodoncia o sus estudios superiores.

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