La tenue luz de una linterna que logró salvar a pescador de morir ahogado

En la película
Titanic un silbato logró salvar a Rose de morir ahogada. En el naufragio de la
lancha pesquera Paine fue la tenue luz de una linterna lo que permitió el
rescate de José Vargas Oyarzo, el único sobreviviente de la tragedia marítima
que la madrugada del miércoles cobró la vida de dos personas.

La Paine volvía
de zona de pesca, cargada de erizos, cuando le comenzó a ingresar agua. Las maniobras
de la tripulación resultaron insuficientes para detener el gran caudal.

Presintiendo un
mal augurio, el capitán de la nave, José Vargas, le pidió a su hijo (Rolando
Vargas), y a un tercer tripulante (Gerardo Álvarez Neipán), que se colocaran el
traje de buzo. Finalmente no lo hicieron, pero sí alcanzaron a ponerse los
chalecos salvavidas. El agua dañó la radio VHF y no tenían como comunicar el
accidente y menos entregar las coordenadas.

Cuando la
embarcación estaba a punto de hundirse, tomaron dos tachos plásticos, los
amarraron y a ellos se aferraron Gerardo y Rolando, mientras el capitán lograba
mantenerse a flote en el agua con su traje de buzo.

Antes de que sucediera
esto, José Vargas alcanzó a llamar con su celular a un amigo quien a su vez se
contactó con la capitanía de puerto, informando del naufragio. Lo que complicaba
el rescate de las unidades dispuestas por la Armada era no conocer la ubicación
exacta de la lancha que se hundía.

El viento, el
frío y la oscuridad de la noche, comenzaron a jugar en contra de los
pescadores. Hasta que Rolando le gritó a su padre que comenzara a nadar en
busca de auxilio, porque veían que estaban cerca de la costa de Punta Arenas.
Además, porque intuían que la llamada telefónica era sinónimo de rescate.

El rescate de la
Yimar

El tiempo
transcurría y la desesperación comenzaba a hacerse presa de los dos pescadores
que luchaban por mantenerse a flote, aunque el principal incentivo y que los
animaba era el hecho de que sabían que los andaban buscando.

“Don José” sacó
fuerzas de flaqueza y comenzó a nadar. En eso estaba cuando sintió a lo lejos
el ruido de una lancha a motor.

Era la Yimar que navegaba
a Punta Arenas cuando captó por la frecuencia VHF el llamado de emergencia.
Rápidamente se unió a la búsqueda, hasta que vieron una luz tenue en medio de
la fría y oscura noche magallánica cuyo cielo en esta oportunidad no estaba
estrellado.

El capitán de la
lancha Yimar, José Santana, entregó a Pingüino Radio detalles del rescate del
único tripulante que logró sobrevivir al naufragio.

“Nosotros veníamos
navegando de zona de pesca hace 24 horas. Eran como las tres de la mañana
cuando escuchamos por la frecuencia de la radio VHF que se había hundido una
lancha. Entonces empezamos a poner más ojo a la navegación hasta que vimos una
luz y que nos hacían señas con una linterna. Ahí nos acercamos y vimos al
hombre que estaba en el agua y lo subimos 
a la lancha. Fue gracias a que esta persona tenía una linterna en su cabeza,
en el traje del buzo, y que nos empezó a hacer señas”.

Una vez que
rescataron al sobreviviente comunicaron por radio la latitud y longitud para
que realizaran la búsqueda.

Gracias a la
tripulación de la Yimar, el capitán de la siniestrada embarcación Paine, José
Vargas logró sobrevivir y entregar su testimonio, aunque tiene sentimientos
encontrados al no conseguir salvar a su hijo.

Ayer en la mañana,
muy temprano, los restos del pescador Gerardo Álvarez Neipán, fueron
trasladados a Puerto Montt y posteriormente se dirigieron a Ancud, donde esta
tarde serán sepultados.

Lo mismo sucederá
con Rolando Vargas Aguilar, de 26 años, cuyo funeral partirá hoy, a las 14
horas, desde su domicilio, en calle Esteban Capkovic Nº 01040, hasta la
Parroquia Cristo Obrero y posteriormente al Cementerio Municipal.

(Texto : Edmundo Rosinelli / Foto : Hugo Orellana)

 

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