Quizás
se acostumbraron los habitantes de la Isla Riesco a que el traslado que
hacía el ferry de la empresa Tabsa hasta Villa Ponsomby, en la comuna
de Río Verde, fuese “una gauchada”. Aunque decirlo así es impreciso,
porque probablemente desconocían el acuerdo entre el Estado y la
empresa. El asunto es que algo pasó de pronto y dejaron de llevarlos y
la naviera se apegó estrictamente a lo que dice el papel, los
documentos, el acuerdo contractual. Lo grave “hoy nos provoca problemas
en temas laborales, en estancias y sus animales y la exportación; y hay
una niña que viaja al colegio y no puede ir a clases”, resumió el
concejal Jorge Espinoza, hoy candidato a alcalde.
Lo
que ocurrió tiene dos niveles, si se quiere: uno es el público y
formal, y el otro es el que va más allá de los papeles y correos y
declaraciones frente a la grabadora. Pero vamos al principio.
El
4 de julio pasado se terminaba el contrato para el traslado marítimo de
vehículos y personas de los puntos en cuestión que abrieron la nota. La
alerta fue publicada en El Pingüino. Había dicho Sabina Ballesteros, la
alcaldesa en ejercicio y candidata a la reelección, que su rol había
sido el de “velar que las demás instituciones, en este caso Transportes,
cumpla con otorgar la conectividad en la comuna”, y que “lo importante
es la continuidad del servicio”.
En
la misma nota estuvo la respuesta del secretario regional ministerial
(Seremi) de Transportes, Rodrigo Hernández, quien decía que por el tema
“no es que nos hagamos los lesos. Siempre hay que trabajar todos los
escenarios, pero seguimos trabajando para mantener la continuidad. Esa
es nuestra labor y no vamos a parar”.
Lo
anterior ocurrió porque la otra empresa en la licitación, Proschle, que
había hecho una mejor oferta que Tabsa, interrumpió y abandonó el
proceso en la última etapa, por no presentar unos documentos. La excusa
fue vía correo electrónico.
Pues
bien, el mismo Hernández explicó hace unos días que hubo una
adjudicación, vía trato directo, por 12 meses, con Tabsa. “Continuamos
con nuestro compromiso de trabajar por mantener la conectividad de las
personas que viven en las zonas más apartadas de nuestro territorio,
como en este caso en Isla Riesco”, señaló la autoridad.
Pero
ya los viajes fueron sustancialmente menos, o mejor dicho: si antes
existían más por esto de aprovechar el lugar donde está el punto de
descanso del ferry (“en vacío”, como se le conoce), ahora simple y
llanamente no se hace. Y es lo que el concejal Espinoza explicó.
Y
si bien son 50 personas las que habitan la isla, el universo flotante
es más, por el negocio acuícola. Adelantó el edil: “Estamos planteando
nosotros es que se haga por consulta ciudadana, para ver qué día y hora
más necesitan los vecinos para subsidiar esos viajes. Pero lo más
factible es consultar a los vecinos por esta herramienta, para ver cómo
optimizamos los recursos municipales”.
El
propio Espinoza cuenta que el trato directo fue también una ganancia de
Tabsa, que pasó de $83 millones a $105 millones; y que los residentes
pagan $36 mil por cruzar y los visitantes, $40 mil. También disminuyeron
entre contrato y contrato los viajes: los lunes pasaron de seis a
cinco; los martes, de seis a tres; los miércoles, de siete a cinco; los
jueves, de seis a tres; los viernes de seis a tres; los sábados de seis a
tres; y los domingos de cuatro a dos.
Son
abrumadores los cambios registrados hasta acá, pero en resumen, fue más
o menos así: se terminó el contrato, falló la licitación que se había
pedido y se volvió a Tabsa por más dinero y menos viajes. Hasta aquí,
los documentos y el papel.
Es
más, el seremi Hernandez señaló que “efectivamente, teníamos la
información de un acuerdo extracontractual que mantenía el municipio de
Río Verde con la empresa Tabsa en el que la comunidad podía realizar
cruces de pasajeros y carga en los viajes de posicionamiento de la nave.
Pero desconocemos qué ocurrió entre ambas partes. Lo que si puedo
afirmar es que, tanto el municipio como la comunidad, sabían que estos
se hacían fuera de contrato y por voluntad de la empresa. Este tema fue
conversado en las cuatro participaciones ciudadanas que hemos
desarrollado en Río Verde desde 2022 a la fecha”.
Sobre
la situación con Tabsa, explicó que esta “se adjudicó el último llamado
a licitación de trato directo, luego de que se realizaran cuatro
licitaciones de iguales características (en cuanto a tarifas y
frecuencias) invitando a cerca de 20 empresas navieras para que
participaran. (Las licitaciones) se declararon desiertas por falta de
oferentes elegibles. En todos los procesos hubo aumento del monto del
subsidio para hacer más atractiva la oferta. Finalmente, el contrato
adjudicado a Tabsa es por 6 meses, prorrogable por otros 6”.
Para 2025
Así
las cosas, el Gobierno trabaja hoy en la licitación de 2025. “La
evaluación económica de las nuevas bases va a incluir aumento de cruces,
a petición de la comunidad expresada en las jornadas de participación
ciudadana realizadas en Río Verde”, cerró Hernández.
La
parte que nadie quiere hablar frente a la grabadora es que hubo
molestias por parte de Tabsa en la solicitud hecha desde la
Municipalidad de Río Verde, encabezada por Ballesteros, para ampliar la
oferta en la licitación. Y esos “acuerdos extracontractuales”
terminaron, como resultado de esta misma sacudida del negocio que, como
bien se supo, quedaron en nada.
Por
lo pronto, la Municipalidad de Río Verde se encuentra haciendo las
gestiones para retomar los acuerdo extracontractuales existentes antes
de la amenaza a los ingresos. Pero por desgracia, los únicos que
perdieron fueron los vecinos. Aunque podría ser peor el efecto en año
electoral.
Desde El Pingüino se intentó tomar contacto por el tema con la alcaldesa Ballesteros, pero no hubo acceso a ella.
Tabsa
Desde
Tabsa, Cristóbal Kulczewski, su gerente general, señaló: “Tabsa cumple
fielmente con todos los requisitos y condiciones establecidos en el
contrato de conectividad marítima entre Río Verde e Isla Riesco, y eso
incluye los viajes de ida y retorno que están claramente establecidos en
día y horario. La empresa ha estado en contacto con la seremía de
Transportes y Telecomunicaciones de Magallanes, municipalidad y
concejales de Río Verde para evaluar mejoras en el servicio, las que
serán planteadas prontamente al Ministerio de Transportes para la
próxima licitación. Aquí hubo un operador de Puerto Montt (Naviera
Proschle) que se adjudicó el nuevo contrato y tan solo a tres semanas
del inicio anunció que renunciaba, dejando a Isla Riesco en una
situación muy delicada. Al verse en riesgo la conectividad, Tabsa tuvo
que realizar gestiones con clientes para finalmente posicionar
nuevamente el ferry Bahía Azul en esa ruta, cumpliendo así con su
compromiso de brindar conectividad marítima a todo Magallanes”.
Y
sobre la niña y los problemas de ir al colegio, aseguró el concejal
Espinoza: “Se lo conversamos al SLEP (Servicio Local de Educación
Pública). Estamos a la espera de las soluciones, también en el colegio”.